Huelga de médicos en España.
El mensaje es confuso. Parece que el motivo es “queremos un estatuto de la profesión médica diferenciado del resto de trabajadores del SNS”, aunque se mezclan mil y una reclamaciones que podrían no tener cabida en un estatuto porque dependen de otras normativas. No termina de estar claro si hay un conjunto de solicitudes concretas, salvo el estatuto propio. Alguien ha bromeado con que, si fuera una copia del general pero la portada dijera “solo de médicos”, no habría queja.
¿Por qué un estatuto propio? Públicamente lo que se oye es, con matices diferenciados según quien lo diga:
- Estudiamos más, más años y merecemos diferencia
- Condiciones de trabajo son diferentes, nadie más hace guardias (lo cual no es cierto, pero parece que muchos no lo saben)
- Tenemos más responsabilidad por lo que merecemos un trato diferenciado
Es difícil saber cuál es el problema de fondo: ¿es el resultado de años de malestar, de sentir explotación, de búsqueda de mejores condiciones laborales?¿Es el resultado de la combinación entre lo anterior y un reconocimiento de que las médicas tenemos vida fuera de la medicina (familias, fundamentalmente)?¿Es la asunción convencida de los postulados neoliberales resumidos en el “porque yo lo valgo más que lo demás”?¿Es que, de repente, se va a limitar (por fin) la compatibilidad público-privada, que tanto daño hace a la pública, pero favorece a quien la ejercita?
Vivimos en una época en la que la atención sanitaria se ha vuelto progresivamente más y más compleja. Es casi imposible pensar en una atención solitaria por un único profesional (el médico). La atención se hace en equipo, no solo en equipos de médicos de la misma o diferentes especialidades, sino en equipo con otros muchos profesionales de la salud (enfermeras, auxiliares, técnicos…). Ningún paciente sobreviviría en un hospital si solo hubiera médicos. Ninguna médica de primaria sobrevive sin su equipo (enfermeras, administrativos…) y poco equipo tenemos y mucho hacemos que podrían hacer otros. De hecho, un buen equipo es lo primero que valoramos, en general, para decidir un buen sitio para trabajar.
Pero es que lo que hacemos se ha transformado también. Ya no pensamos que solo tenemos que curar. Con la transformación de la morbilidad en morbilidad crónica, cuidar es el foco. Y cuidar es una labor de equipo, nadie cuida solo. Ni siquiera es suficiente con tener muchos profesionales sanitarios, hacen falta familias, sociedad, atención social…
En este contexto de complejidad, pensar en que la solución a nuestros problemas es tener un “estatuto propio” es contra-cognitivo. Así que solo puedo pensar que la solicitud se apoya, muy profundamente, en la emocionalidad y el miedo. Miedo a dejar de ser lo que creo que soy. Y algunos se han aprovechado del miedo para convencer. Porque las emociones conmueven más y nublan el pensamiento lento y racional.
Pero también la solicitud está inmersa en el neoliberalismo como ideología: uno mismo como empresa de uno mismo que no depende de nadie más y que estás donde estás por mérito propio. Discurso reforzado por el continuo “sois los mejores, lo mejor de lo mejor, y es gracias solo a vuestro esfuerzo” que se repite demasiadas veces en la formación médica. Individualismo llevado al extremo en el que los demás no son parte del equipo sino subordinados a la mayor sapiencia y control del médico de turno.
Un grupo de médicos que considera que es degradante ser considerado/a parte del colectivo de trabajadores sanitarios y luchar porque todos tengamos los mismos derechos y deberes, porque podamos ser equipo de verdad, independiente de que cada uno aporte diferentes habilidades y conocimientos y responsabilidades para una meta común (eso es lo que hacen los miembros de un equipo). Las soluciones tienen que ser soluciones para todos.
Me pregunto si, en lugar de clamar porque estudiamos más años, intentáramos reducir unos planes de estudio hipertrofiados de una época en la que salían de la facultad con casi todos los conocimientos que necesitarías la mayor parte de tu vida. Hoy, el aprendizaje es continuo, aprender lo básico y aprender a aprender continuamente, en lugar de salir odiando el estudiar por culpa de la competitividad imperante, sería mejor objetivo.
En el fondo, lo que se reclama es el resultado de múltiples quejas,denuncias y enfados que han ido surgiendo en los últimos años. Demasiadas de ellas provocadas por el miedo a que las enfermeras pudieran adquirir independencia profesional (con su responsabilidad asociada): que si quieren hacer diagnósticos (diagnósticos de enfermería, de necesidad de cuidados, que hacen mejor que nosotras las médicas), que si quieren usar independientemente fármacos (fármacos que, por otro lado, queremos que usen los pacientes independientemente, como los antitérmicos…), que si quieren poder hacer solas el seguimiento de personas con enfermedad crónica (personas que necesitan “cuidados” porque no las podemos curar), que si quieren poder dar consejos a quien acude con un catarro, unas diarreas, o síntomas de la vida diaria, sin mayor repercusión (personas de las que ya hay quejas públicas porque se atreven a ir a urgencias y no se cuidan solas, por cierto). Y tanto más.
Me resulta difícil de comprender que, mientras los otros A1 del SNS fueron graduados en derecho, empresariales, economía, farmacia, biología, física… no hubo ninguna necesidad emocional de pedir el A1+, pero en cuanto los graduados en enfermería (muchos de ellos también con especialidad, master y doctorado) pidieron ser A1, la marea desbordó. Da para pensar con calma.
En fin, queda claro que no me alineo con esta reclamación. Y lo hago conscientemente. Quiero un estatuto para todos, que nos permita a todos tener mejores condiciones de trabajo en el SNS, independientemente de categorías y comunidades autónomas. Y quiero trabajar en equipo con mis compañeros, pensando en lo mejor para los pacientes, que no deja de ser lo mejor para todos, porque todos podemos ser pacientes en cualquier momento. Y lo mejor solo puede ocurrir si nos sentimos apreciados y cuidados todos.


Hola Mariola. Yo ahora mismo no estoy trabajando, soy médica en pausa, pero agradezco leer una opinión diferente a los argumentos elitistas de buena parte de los compañeros de mi edad. Me mosquea bastante, además, ver de dónde vienen algunos apoyos, pues no creo que los jerifaltes médicos y yo estemos en el mismo barco. ¿Quién está viendo amenazado su poder aquí? Está claro que necesitamos descansos adecuados y medidas de apoyo a la conciliación, pero yo creo que eso pasa por entender que somos trabajadores y reivindicar lo que merecemos como tal y no por mérito (lo que es justo hayamos estudiado doce años o ninguno, como le dije a un compañero). Gracias, cuando te leo me siento menos sola.
Gracias por comentar. Me he dado cuenta de que quienes no estamos en el discurso mayoritario somos bastantes, pero aislados, y es difícil ir contracorriente. Mantener la sensatez y parar a pensar es complicado, veo a mis compañeros tan sumergidos en las ideas que circulan, a veces contradictorias, pero es casi imposible hacer clic y conseguir que se razone, aunque la conclusión sea diferente (que hay derecho a tenerla, claro).
En fin, va a ser una semana larga y compleja.
Abrazos
Al final hay un agotamiento generalizado que sirve de caldo de cultivo. Veo también que amigos y compañeros cabales se han subido al carro de la huelga. Es difícil pararse a pensar en frío pero enseguida afloran contradicciones. Un abrazo de vuelta.
Es curioso. Se supone que sabemos pensar en frío en situaciones altamente estresantes.
Creo que hay otro problema. Perdemos la capacidad de mirar y conocer más allá de la medicina. Resocializamos en una tribu/gueto. El desconocimiento de la legislación no sanitaria, estructura del estado, normativas que nos afectan (como a todo trabajador) y normativas específicas es impresionante. Y en un elevado número no hay interés en conocer. Así se ha establecido un “que se haga lo que yo digo porque yo lo digo”. Y es una pena.
Hay mucho que mejorar, muchas son flecos sin arreglarse nunca, como los salientes, porque como siempre se ha hecho así no importa si no está sustentado, si es frágil y puede desmoronarse. No saber nos deja sin derechos y nos hace fácilmente manipulables por todos (empresa y “sindicatos”)
Suscribo totalmente tu última frase. Al final enlaza con lo que siempre comentas, la primacía absoluta del conocimiento biomédico y el desprecio por todo lo demás. Como si viviéramos en una burbuja.