
La primera semana del año no empezó bien, como se trasluce de mi primera entrada. Y terminó peor. Son muchos los sentimientos que nadie enseña a gestionar a las médicas: de la incertidumbre a la impotencia, de no saber todo a no poder todo. De aceptar que la vida se escape de tus manos.
Así que, tras terminar mi turno el pasado viernes de la peor manera posible para una médica, os transcribo un poema que escribí hace años, como ejercicio de la asignatura de Escritura Creativa del CPA in Narrative Medicine.
Vino inmediatamente a mi cabeza. Y hoy lo comparto. Las emociones compartidas son más fáciles de llevar.
Feliz semana.


Creo imaginar cómo te sientes. Gracias por compartirlo. Te mando un abrazo gigante desde Navarra.
Gracias a ti por leerlo. Nunca terminamos de aprender sobre las emociones que nos provoca este trabajo. Abrazos
Y la rumiación que deja… devastadora.
Siente todo mi ánimo. Un abrazo.
Gracias. Rumiamos toda la vida. Supongo que hay quien olvida, pero tengo la impresión de que la mayoría nunca olvidamos, ahí queda guardado en lo profundo. Abrazos