Necesitamos más que médicas

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Me encuentro, por casualidad, por curiosidad o por dispersión mental, un artículo del JAMA (el Journal of de American Medical Association, el no va más de las revistas médicas que se lee por todo el mundo y por todo cristo en esta profesión, la « biblia » vamos, que si lo dice el JAMA…). No es un complejo y caro estudio de investigación financiado con millones de dólares de la industria. Es simplemente un artículo de opinión. Pero, ya te digo, que conseguir que publiquen tu opinión en el JAMA no debe ser fácil, ni aunque trabajes en una de esas caras universidades americanas.

Bueno, vamos al grano (claramente lo encontré por mi mente dispersa): el artículo en cuestión se titula (traducción mía): Los nuevos eruditos: el entrenamiento dual en medicina y humanidades impulsan la innovación en investigación sanitaria. Dejando aparte que me alucina el uso de « erudito » (Scholar) tan habitual en la jerga anglosajona y tan poco usado aquí (¿será una palabra moribunda?), lo cierto es que no me imagino un artículo similar en una revista médica española. ¿Por qué? Porque, querido lector atrevido, en la medicina española (académica o no) encontrar perfiles que no sean médicos o no sean solo médicos con interés en algo más es muy difícil (como buscar agujas en el pajar). Haberlos haylos, pero nos lo callamos porque nos miran mal, casi siempre.

Tuve muy pocos profesores que no fueran médicos en la facultad. Aún hoy en dia, 3 décadas después, es difícil encontrarlos. A los médicos nos enseñan médicos. Una vez conocí a una enfermera que daba clase en una facultad de medicina, a alumnos de medicina. Ella percibía ese « no eres de los nuestros, ¿qué puedes enseñarnos? ». La humildad epistémica no es una virtud cultivada en esos lugares. Aunque estoy segura de que esta soberbia está más extendida de lo que yo conozco y afecta a otros muchos campos del conocimiento.

Bueno, volvamos al carril. Los autores de este artículo defienden la necesidad de que haya personas en medicina con una doble formación: medicina y humanidades (¿tendré que postularme a una universidad americana?). ¿Por qué? Porque vivimos y trabajamos en un mundo complejo, y en una actividad muy compleja. La salud,la enfermedad, los cuidados, la organización sanitaria, las personas, no son ecuaciones simples que se resuelven en un ensayo clínico. Se necesita más. Y los humanistas aportan una mirada diferente que permite ampliar horizontes, imaginar otras opciones, pensar de otra manera. Por eso, disponer de personas con doble formación parece interesante.

Claro, hay otra opción, y es integrar en nuestros equipos (académicos, asistenciales, organizativos) a personas con otra formación: humanistas, antropólogos, sociólogos, filósofos, eticistas, con una orientación hacia la salud y la enfermedad, que aporten su conocimiento para cocrear nuevas formas de pensar y abordar los retos de la medicina. Pero primero hay que enseñar a los profesionales de la medicina a apreciar estas contribuciones.

No es imposible. La fuerza de los hechos ha obligado a aceptar que, actualmente, necesitamos en medicina a expertos de otros campos. Los científicos de datos, programadores, informáticos, estadísticos (hasta los economistas) han conseguido ir entrando, a fuerza de ver como nos estrellábamos con soluciones tecnológicas poco usables, con datos poco analizados, con problemas de difícil resolución con el curso básico de SPSS.

Pero tenemos que ir más allá. Si queremos tener médicos excelentes en el futuro, tenemos que crear un entorno en el que se formen abiertos a lo que los demás nos aportan. Sabios pero humildes, fuertes pero conocedores de su vulnerabilidad, capaces de cooperar, de trabajar en equipo (no solo de « mandar » al equipo), de escuchar y reconocer la valía de todos los que contribuyen al cuidado (« escucha a la señora de la limpieza », me decía un jefe de cardiología que no pecaba precisamente de humilde, « si ella te dice que un paciente tiene mala cara, hazle caso »).

¿Pero cómo hacerlo? El entorno es hostil. Se buscan profesores que sean médicos (a ser posible lo más especialistas posibles, que lo generalista tampoco está bien visto), se diseñan asignaturas donde no cabe nada que no sea medicina, se aísla a los estudiantes del contacto con estudiantes de otras profesiones, se les repite demasiadas veces que son la crème de la crème, diferentes, especiales, mejores.

Propuestas (que no me invento; que ya existen): si quieres que los futuros médicos aprendan a trabajar en equipos multidisciplinares, enseña en equipo multidisciplinar. Hay módulos de formación comunes a todos los profesionales sanitarios, crea entornos, lugares y medios que permitan que un grupo esté formado por estudiantes de diferente origen: medicina, enfermería, farmacia, psicología, fisioterapia, odontología. Que aprendan/mos a valorar lo que lo demás saben y pueden aportar al equipo. ¿Existe eso? Claro, se llama Formación Interprofesional .

Pero además es necesario que experimenten el aprender de otros. Filosofía de la medicina enseñada por filósofos, sociología de la medicina por sociólogos, humanidades por humanistas, relación por médicos de la calle, del barrio, de los de décadas de estar con los mismos pacientes…. La estadística ya la enseñan matemáticos, al menos.

Y no solo en la facultad. Durante la especialidad, paso prácticamente obligado e universal, aprender (informal y formalmente) de otros, sesiones por enfermería, valoración conjunta de casos con farmacéuticos, enfermería, fisioterapia, logopedia, técnicos (quien corresponda según caso, entorno y área), rotaciones aprendiendo de otros.

La medicina es una profesión difícil y compleja, la soledad la hace insostenible; la soberbia, desgraciada.

Yo quiero poder publicar en España un artículo como el del JAMA. Decir que tener una doble formación, medicina y humanidades, aporta otras perspectivas, es capaz de innovar, de generar nuevas oportunidades, de aportar mejoras. Pero solo es mi opinión, solo soy médica de pueblo, y, a veces, cuento tonterías. ¿O no?

2 respuestas a «Necesitamos más que médicas»

  1. Hola Mariola, en primer lugar decirte que nunca cuentas tonterías 😉
    Me encanta la visión que tienes de la medicina y de la educación médica, y creo compartirla, al menos en gran parte. Tengo un gran interés por la docencia que no sé si llegará a cristalizar, pero siempre he pensado que hay que sacar a los médicos de la burbuja en la que nos hemos metido. No hay más que ver muchos comentarios acerca de la huelga en redes sociales para comprobar que somos una profesión ensimismada y con gran desconocimiento de todo lo que trasciende lo estrictamente biomédico.

    Si alguna vez soy tutora me gustaría que mis residentes (soy internista) rotaran con enfermeras y TCAE al inicio de su período formativo. También propondría sesiones interprofesionales, talleres de habilidades de comunicación, propuestas de lectura no académicas… Me encantaría entrar en la Universidad pero la tesis me resulta una montaña inexpugnable ahora mismo… Soy joven pero me siento cansada, y tengo además otras responsabilidades.

    Un abrazo y felices fiestas

    1. Hola, ante todo feliz año. No había leído tu comentario (quité las notificaciones y no me había dado cuenta de que estaba). Demasiadas tarea se junta en estas fechas.
      Siempre me he preguntado que debo hacer para ser buena docente. Al final, creo que hay mucho de pasión y un poco de formación. Si te gusta lo que haces y te esfuerzas por hacerlo bien, ya estás mostrando algo muy valioso a estudiantes y residentes. Poner la energía en ser y hacer lo mejor que podamos, porque lo más importante se aprende por imitación (la ética y la estética de la profesión). Tal vez por eso es tan difícil.
      No te preocupes por la tesis. Es posible ser docente (asociado asistencial) sin la tesis, y ser tutora (tener estudiantes contigo, sin cobrar) siempre está entre las opciones.
      Deja que vaya ocurriendo, sin planificar demasiado. Yo siempre quise enseñar, pero he tardado mucho (décadas) en empezar a hacerlo: circunstancias, destinos, otras actividades…
      Espero que este año te regale muchas alegrías.
      Y, por cierto, la tesis va más de encontrar esa pregunta que te quema y quieres resolver que de sacar un título. Cuando aparezca la pregunta, lo otro irá saliendo.
      Abrazos y besos,
      Mariola

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