
Corría el año 2006, y se estaban informatizando las historias clínicas. Un nuevo sistema, DRAGO-AP, ordenadores en la consulta, cambiar radicalmente las dinámicas de trabajo. Del papel al ordenador. Un alien en la mesa.
Un equipo se desplazaba a cada centro de salud. Se montaba una unidad de formación con ordenadores en la sala de juntas. Se distribuía a los profesionales (médicos y enfermeros) en 3 grupos usando una encuesta: el grupo 0 era el que no sabía encender un ordenador.
Sí, en 2006-07 era posible vivir y trabajar sin haber usado nunca un ordenador, para nada. Ni saber siquiera como encenderlo.
Aquello era sorprendente para quienes, como yo, usábamos cada día ordenadores desde hacía más de una década. Nos habíamos habituado a buscar información, aprender y leer literatura científica en Internet. ¡Cómo era posible que se pudieran mantener actualizados sin recurrir a fuentes electrónicas!
Pues bien, tal vez estamos otra vez en esa tesitura. Solo que ahora yo estoy en ese otro lado, en el de quienes no usan IA, no ven cómo va a favorecen nada de lo que ya hago, se resisten a entrar. Y al otro lado, profesionales de todo tipo, mayormente jóvenes, que no comprenden nuestras reticencias.
Toca empezar a aprender. Estaría bien no tener que hacerlo, de nuevo, de manera autodidacta, ensayo-error, y buscando fuentes por nosotros mismos (que ya lo hiciemos en otro tiempo, con otras novedades). Pero impresiona que tendremos que hacerlo de la misma manera. Sumar aprendizajes a una agenda ya llena de necesidades de aprendizajes y tareas.

