Literatura e internet: nuevas propuestas en un mundo hipertextual.

Analizada la cuestión de la emergencia de un nuevo lenguaje en relación con internet y los nuevos medios de comunicación toca ahora hablar de la emergencia de nuevas formas de literatura, en la convicción de que la literatura constituye el modo más elevado de utilizar el lenguaje. Pero internet y la web no solo nos aportan un nuevo lenguaje, sino que además modifican el medio, y como ya sabemos el medio modifica el mensaje. ¿Cuál es el impacto que este nuevo medio tiene o tendrá en nuestra idea de la literatura?

Diversos pensadores han analizado esta relación entre la literatura y los nuevos medios. A partir de los siguientes artículos, me planteo cuál es la relación de la literatura con el hipertexto y si el futuro consiste en traspasar la literatura actual o en crear nuevas formas.

Koskima, Raine: “Close Reading”: Hipertextos de ficción. Castanyer, Laura Borràs. Textualidades electrónicas: Nuevos escenarios para la literatura. Editorial UOC, 2005.

Sánchez-Mesa Martínez, Domingo: Las nuevas fronteras de la Literatura: La Narrativa electrónica. En Tortosa, Virgilio. Escrituras digitales: Tecnologías de la creación en la era virtual. Universidad de Alicante, 2008.

Baetens, Jan: Poesía Electrónica: Entre la imagen y la performance. Un análisis cultural.  En Tortosa, Virgilio. Escrituras digitales: Tecnologías de la creación en la era virtual. Universidad de Alicante, 2008.

Moreno, Isidro: Escritura Hipermedia y Lectoautores. En Tortosa, Virgilio. Escrituras digitales: Tecnologías de la creación en la era virtual. Universidad de Alicante, 2008.

Hernández, Carlos Moreno. Literatura e Hipertexto: De la Cultura Manuscrita a la Cultura Electrónica. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1998.

Las cuestiones a preguntarnos son: ¿el hipertexto supone un nuevo modo de crear literatura? ¿En qué lugar queda la poesía y la narrativa tradicionales? ¿Cuál es el futuro de estos géneros en un mundo hipertextual? ¿El paso del manuscrito a lo electrónico supone un cambio tan profundo como aparenta?

Aunque comentaré algunos de los textos por separado, mi conclusión final es que, efectivamente, el nuevo medio, está provocando la emergencia de un nuevo tipo de creación con el lenguaje. Que a esta nueva creación la podamos llamar literatura o novela o poesía, en el sentido tradicional del término, es  lo que está por ver. Tal vez, la cuestión es que tendremos que crear nuevos términos para nuevas formas de crear y vivir la creación centrada sobre el lenguaje.

Por ejemplo, la novela es una creación fundamentalmente narrativa. Los cibertextos, tal y como nos cuenta Sanchez-Mesa, no son necesariamente narrativos, y ponen por encima de la narratividad su caracter de ergódicos, es decir, de textos en los que la acción del lector es más importante que el mero texto y el esfuerzo que realiza para leerlos también supera lo habitual. También Koshima, al hacer una lectura profunda (“close reading”) de Afternoon,  de M. Joyce (1987) llega a algunas conclusiones interesantes: no basta con analizar el texto, la narración, pues la “novela” hipertextual es más ergódica que narrativa y precisa analizar el complejo de enlaces y caminos. Además, Afternoon nos muestra que no podemos decir que el lector de literatura hipertextual asume un papel cercano al autor, sino que más bien se convierte en el narrador, puesto que el texto sigue controlado por el verdadero autor que es el que determina qué textos y que caminos de lectura son posibles.

En cuanto a la poesía, Baetens nos cuenta cómo existen múltiples formas de entender la relación entre la poesía y lo digital (un ejemplo de poesía animada) . Si bien existe poesía hipertextual, también existe poesía digital que no es hipertextual, y tenemos poesía electrónica  que hace uso de lo electrónico para recuperar los aspectos hipermediales, como el recitado, la imagen, etc. De esta forma refiere que mucha de la poesía electrónica no es diferente de la vanguardia poética al uso. Las combinaciones entre el potencial de los medios electrónicos, la hipertextualidad y la riqueza tradicional de la creatividad expresada en la poesía permiten pensar que tendremos muchas revoluciones, más o menos profundas en los tiempos venideros.

Y Moreno nos pone en la idea del lectoautor, como un lector que puede participar en el proceso creativo ampliando los mundos posibles y multiplicando la obra. Esta participación está mediatiazada por la disponibilidad de medios que permitan su puesta en funcionamiento real. Esto ocurre con las modernas tecnologías. ¿No es esto un blog en muchos casos? Esto es, la ampliación, creación, crítica y reformulación de los textos de otros, bien mediante el diálogo establecido en los comentarios, como mediante la publicación en otros blogs.

Pero toda nueva forma de escritura, como nos recuerda Moreno, requiere tiempo… y del tiempo es de lo que el avance continuo de los nuevos medios parece querer independizarse. Por lo tanto, igual que la literatura se definió como concepto, tal y como ahora lo conocemos, en el siglo XIX, y se apropió de la creación escrita de tiempos previos, es posible que tengamos que esperar a un futuro para que otros definan y den nombre lo que nosotros estamos viendo crear.