La muerte digna, otras perspectivas

La sociedad, el arte, la cultura, toda civilización humana no es sino evasión, un gran autoengaño colectivo cuya intención es hacernos olvidar que incesantemente caemos por el aire, que a cada instante estamos más cerca dela muerte” Sven Lindqvist, Exterminate all the brutes (leído en Ayudar a morir, de Iona Heath).

El libro de Iona Heath Ayudar a morir debería ser un libro obligatorio para todos los residentes de medicina de familia. Yo he llegado a él con un poco de retraso y recomendado por mi profesor de ética y filosofía política, para el trabajo fin de grado (TFG). Breve e intenso. Y un buen modo de empezar a hablar sobre la dignidad de la muerte. Que, según la Dra. Heath, no es otra cosa que el fin de una vida digna. #CARNAVAL SALUD SELLO blogs

Este es mi segundo post para el #CarnavalSalud, uno menos emocional pero no menos polémico (aquí pueden verlos todos).

Como parte de la propuesta de pre-proyecto de TFG que debo hacer este curso, me han recomendado la lectura de algunos libros y he iniciado la búsqueda bibliográfica pertinente. Cómo se trata de un trabajo en el área de las Humanidades, la bibliografía puede resultar extraña para una médica. Aunque me sorprendió encontrar a Iona Heath entre las recomendaciones.

Muerte digna es un término que se relaciona con el de eutanasia (realmente el término que se relaciona con muerte digna es el de ortotanasia, para diferenciarlo de la eutanasia). El término eutanasia, incialmente buena muerte, tiene actualmente otra definición más concreta y limitada a un tipo especial de muerte, la muerte adelantada artificialmente por deseo del paciente (no es texto exacto de la definición pero creo que es una aproximación muy comprensible). El problema cuando hablamos de “muerte digna” es que podemos estar entendiendo diferentes cosas en el mismo término (por ejemplo, ¿por qué decir que buena muerte y muerte digna son o tiene que ser dos cosas diferentes?). Por eso es tan fácil ponernos de acuerdo con que todos tenemos derecho a una muerte digna. Lo complicado es ponernos de acuerdo sobre lo que creemos que es una muerte digna.

Uno de las cuestiones es la de la existencia o no de debate sobre el tema. Lo cierto es que, en relación con todo este tema de la muerte digna, la eutanasia, el suicidio asistido, el encarnizamiento terapéutico, etc, no existe mucho debate en las facultades de medicina. Más bien se transmite una línea de pensamiento que se considera la correcta. No hace falta debatirla, solo aprenderla o aprender sus fundamentos (esa es al menos mi impresión, en mi experiencia).

Como parte de las tareas del TFG, busqué en TESEO (base de datos de tesis doctorales en España) tesis que tuvieran relación con el tema. Solamente encontré tesis relacionadas con la eutanasia. Y solo dos estaban disponibles online. Ambas trataban la cuestión de la opinión sobre el tema, una en el mundo sanitario y otra en la sociedad en general. Lo llamativo es que no compartían ninguna referencia bibliográfica, como si fueran dos temas tan diferentes que no compartieran ninguna investigación previa. Por lo que mi primera impresión es que es muy fácil pertenecer a una línea de opinión concreta sin enterarse nunca que hay otras líneas de pensamiento sobre el mismo tema. Simplemente ignoramos a los críticos con nuestra línea de pensamiento (una historia única).

Los otros dos textos recomendados para la fase inicial del proyecto están escritos por filósofos eticistas (filósofos dedicados a la ética y a la bioética), Peter Singer y Margarita Boladeras (Repensar la vida y la muerte, El derecho a no sufrir)En ambos textos se plantea de una forma muy crítica las posiciones oficiales sobre la muerte (y los elementos de su dignidad). Nos recuerdan ambos que muchas de nuestros fundamentos no son otra cosa que creencias o consensos (como el que define lo que es la muerte cerebral) y que, por tanto, deben estar sujetos a la reflexión y la crítica reflexiva. No se trata de derruir porque sí la forma en que entendemos la cuestión, sino evitar empezar el debate con premisas no discutibles (por ejemplo, lo de que la vida es sagrada). Es posible que lleguemos al final a la misma conclusión, o no. Pero será un debate completo.

Para mí, lo que consiguen Singer y Boladeras es darme una perspectiva diferente de los mismos temas. Hace muchos años, poco después de terminar la especialidad, un investigador del CSIC me entrevistó en referencia a la eutanasia, los cuidados paliativos, etc. En aquel momento mis respuestas fueron muy claras, y para nada desviadas de la ortodoxia oficial. Al fin y al cabo no conocía argumentos que me hicieran dudar de ellos. Hoy en día ya no tengo nada claro. Será porque hay más canas en mi cabeza, o porque hay más libros en mi bilbioteca (muchos de ellos nunca estarán en las estanterías de una facultad de medicina), pero soy mucho más precavida al dar como “absolutamente ciertas” muchas posturas oficiales, sin reflexión o una duda previa. Es posible que haya otras alternativas que tienen que ser consideradas. También en lo que se refiere a la dignidad de la muerte.

Algunos pensarán que este texto significa que estoy a favor de la eutanasia, otros no lo verán así. Yo, sinceramente, no lo tengo claro. Pero cada vez tengo más clara la importancia de la autonomía en estas cuestiones cruciales para la vida, como es la muerte. No creo que debamos imponer una única forma de plantear la muerte a nuestros pacientes, porque no creo que nosotros debamos tener ese poder. Para mí, en este momento, la dignidad de la muerte pasa por respetar las ideas que, sobre la muerte, tengan nuestros pacientes, nuestros familiares, nuestros amigos, sea simplemente para que, en el día que toque, se respeten las que sean mis ideas sobre la dignidad de mi muerte.