Humildad narrativa

“Humildad: virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento” (RAE)

Foto de Josu González
Foto de Josu González

Uno de los conceptos que aparece ampliamente en los textos sobre medicina narrativa es el de humildad, humildad clínica, humildad narrativa. Es decir, la virtud de aceptar nuestras limitaciones al acercarnos a las historias de los pacientes. No podemos aprehender toda la historia, solo lo que el paciente nos refiere modulado por nuestras propias percepciones y creencias, es lo que va dando forma a una historia. La humildad nos obliga a reconocer que la historia que nosotros significamos puede no ser la historia real del paciente.

¿Por qué sacar este tema? Esta semana una noticia llamó la atención de muchos de nosotros: Un hombre de 86 años acuchilla a su mujer, de 83, y se suicida. Visto así, y en el contexto actual, la mayoria no hemos necesitado leer ni el cuerpo de la noticia. Otro caso de violencia de género. La reducción de la historia a un concepto que podemos comprender fácilmente y al que podemos asignar una serie de significados, explicaciones, condenas, etc. sin necesitar un excesivo consumo de energia para la reflexión. Una pena, en fin. Una simple historia como las que nos refiere Chimamanda Adichie en su charla.

Pero…porque siempre hay un pero en las historias, otro documento periodístico ha quedado más oculto. Gracias a @juangrvas me ha llegado otra forma de mirar la historia. Se trata de una carta al editor, la carta de una lectora. En ella nos platea otra manera de dar significado a la historia. Una manera que nos implica a todos, como sociedad y como personas, que no permite juzgar y culpar a una sola persona de lo ocurrido, exculpando al resto, que continúa tranquilo su vida. Esta otra lectura nos pone a todos como responsables del suceso puesot que, como sociedad, no hemos podido dar otra respuesta a estas personas, tal vez, ni siquiera otra salida.

Ante las dos versiones de la historia, solo nos queda pensar que pueden existir otras, que no podemos dar por cerrado el caso con un simple juicio, que tenemos que tener nuestras interpretaciones siempre a punto para ser modificadas ante nuevas perspectivas.

Sayantani Das Gupta, pediatra y profesora en el Programa de Medicina Narrativa de Columbia, publica en The Lancet un pequeño artículo dedicado a la humildad narrativa. En él da una definición, extensa, pero completa sobre lo que significa:

“La humildad narrativa reconoce que las historias de nuestros pacientes no son objetos que podamos comprender o dominar, sino entidades dinámicas a las que nos podemos aproximar y comunicar, mientras, a la vez, permanecen abiertas a su ambigüedad y contradicción, y conectadas en una constante auto-evaluación y auto-crítica acercad e temas tales como nuestro papel en la historia, nuestras expectativas de la historia, nuestras responsabilidades con la historia, y nuestra identificación con la historia- cómo la historia nos repele o nos atrae porque nos recuerda un número de historias personales” (S. Das Gupta, the lancet.com vol 321 march 22, 2008)

La humildad narrativa nos invita a reconcoer que la historia pertenece al paciente, que trabajamos con ella, pero que no podemos apropiarnos de ella, y que debemos tener en cuenta que nuestras propias historias modifican los significados de un modo tal que puede que cambiemos totalmente la historia del paciente. Nos coloca en la posición de receptores, no solo actuando sobre los otros (los pacientes) sino reconociendo una actuación mutua, recíproca de uno sobre otro, y viceversa.