Escuchar, escuchar, escuchar…para ser médic@

En las últimas semanas varios pacientes se han despedido de la consulta con una frase impactante, al menos para mí, “gracias por escucharme”. En mi frustación por no poder ofrecer nada, es decir, no poder dar tratamientos contra el paro, los problemas familiares, la cuasi explotación laboral, la deseperanza, al fin y al cabo, no había caído en la cuenta de que todavía podía ofrecer “la escucha” y que ese es un recurso terapéutico que muchos pacientes (y desgraciadamente también muchos médic@s) creen que no está incuido en la cartera de servicios del SNS.

Así que, en relación con la entrada sobre lo que la música aporta a la medicina, hoy voy a divagar sobre la escucha. En música, escuchar no es un añadido. Si no pones las orejas y todos los sentidos, no puedes nunca afinar y tocar correctamente. Todo tu ser tiene que estar concentrado en lo que haces. No basta con leer la partitura, hay que entregarse a ella. Y escuchar es el requisito básico. Escuchas tu instrumento, si la nota que sale tiene el tono, el timbre y la fuerza requerida en la partitura. Pero también escuchas a los demás, para que la afinación sea perfecta tienes que ajustar el sonido, así todo suena perfectamente armonizado. Pero todo comienza en las orejas, escuchar, continua en el cerebro, pensar, sigue en las manos, actuar.

No es dificil entrar en Pubmed y buscar con el término “listening”. Aunque la mayoría de lo que aparece tiene relación con el órgano de la audición y sus enfermedades, también se pueden encontrar pequeñas perlas que hablan de la importancia del acto de “escuchar”. Por ejemplo, Jagosh et al, nos presentan un estudio cualitativo sobre La importancia de la escucha del médico desde la perspectiva de los pacientes: mejorando el diagnóstico, la curación y la relación médico-paciente. Empieza por presentar la definición de “Escuchar“: el proceso de recibir, construir significado y responder a mensajes verbales o no verbales. No es lo mismo que oir. Un inciso: para los que seguís a Pepa Fernández  en No es un día cualquiera, la diferencia entre escuchante oyente, debe estar muy clara ya. El estudio, realizado sobre entrevistas semiestructuradas a 58 pacientes desvela que los pacientes son capaces de expresan muchas razones por las que escuchar es esencial para un médico: determina el resultado de una cuestión de urgencia, reduce el estrés, incrementa la decisión compartida, y genera confianza en el paciente, lo que mejora el cumplimiento terapéutico. Nos dicen los autores que los médicos que demuestran una escucha atenta y respetuosa refuerzan el proceso de curación y contribuyen a mejores resultados en salud.

Aprender a escuchar es complejo. Y enseñarlo más. Existen muchas formas de aprender a hacerlo, y no suelen estar en los cursos de formación médica continuada que acreditan los organismos oficiales. Pero es una competencia esencial para el médico, más difícil de adquirir que la lectura de los ECG. El artículo siguiente muestra una lección sobre escucha. Está publicada en el Canadian Family Physician (aquí, en inglés y en francés). Os dejo una traducción de la historia. Un ejemplo de escritura reflexiva, formación médica.

Y para empezar a practicar, cerrad los ojos y disfrutad:

Die Zauberflöte Overture, Mozart.