Blogs, blogs, blogs…blogueando

Reflexionar sobre los blogs desde un blog es, cuando menos, una forma de dejar claro que la subjetividad forma parte activa de nuestras producciones. Y aunque estas reflexiones se construyen a partir de dos documentos básicos (citados más abajo), no puedo dejar de declarar mi conflicto de interés al hacerlas: “¡yo también tengo un blog!

En fin, los documentos que actúan como referente bibliográfico de esta entrada son:
–   Bruguera, Enric. Los Blogs. Barcelona: Editorial UOC, 2007.
Martí Oriol, Mertixell. «Weblogs. Diarios personales digitales.» En Escrituras Hipertextuales. Material Docente UOC, de Campàs Montaner y Martí Oriol, Meritxell. Barcelona: FUOC, 2010.

¿Son los blogs una nueva forma de escritura o sólo son una traducción tecnológica de las mismas formas de escritura preexistentes? Decir que el fenómeno blog tiene luces y sombras, como todo fenómeno,  puede parecer una perogrullada pero realmente existen personas que sólo ven unas u otras, por lo que no está de más mencionarlo. Las cuestiones a responder son muchas, pero las más importantes al principio son: ¿Qué es un blog? ¿En qué medida constituye un nuevo fenómeno cultural? ¿Cuál es el lenguaje de los blogs?

Voy a dejar de lado la cuestión de cómo se hace un blog. Quienes deseen conocer más sobre la mecánica del tema pueden acudir al texto de Bruguera arriba mencionado, o a múltiples páginas web que lo explican de modo excelente. También voy a aparcar la cuestión de las clasificaciones por tipología (también explicadas en  Los Blogs).

Pero bueno…¿qué es un blog? Pues es esto mismo que ustedes están leyendo 😆 . Formalmente podría definirse como “un espacio global de autoedición y publicación inmediata y directa por su autor” o bien como  una página web simplificada apta para legos en tecnología (Bruguera, 13). Lo que me permite este blog es publicar hipertextos (puesto que no son solo textos), e incluso hipermedios, sin que necesite previamente estudiar lenguaje html u otras sutilezas informáticas. Por supuesto, el rango de conocimientos necesarios para hacer un blog varía en función de la complejidad que queramos darle, pero es posible aprender a usar la herramienta y empezar a publicar, sin demasiadas complicaciones, en una tarde. El único requisito fundamental para hacer un blog podríamos decir que es el acceso a internet. Y esta es la primera sombra. Por mucho que consideremos que los blogs pueden llegar a suponer una revolución democrática en la difusión del conocimiento, la libertad de opinión y publicación, y la información, está limitado por el acceso a la red, lo que supone la creación de un nuevo tipo de ciudadanos excluidos: aquellos a los que su contexto o sus recursos económicos no les permiten disponer de acceso a la red o no tienen las habilidades básicas para hacerlo (lectoescritura, fundamentos básicos de uso de software/hardware), lo que supone un nuevo tipo de pobreza y exclusión.

Las características básicas de un blog pueden verlas ustedes mismos en este espacio: autoría (hay una autora, o sea, yo, en este caso una iniciativa personal bastante empujada por las exigencias de mis estudios en Humanidades); la actualización de los contenidos (por las mismas circunstancias de aprendizaje, en este momento las actualizaciones son muy frecuentes); una tipología concreta (que pueden ver en mi declaración de intenciones o en primer post); una política de enlaces (con un nivel de inclusión de hipervínculos que varía de una entrada a otra, pero que intento mantener moderados y algunos enlaces a blogs relacionados que leo con frecuencia); una audiencia (que en este momento es escasa, pero que intentaré aumentar en el futuro).

Sin embargo, para analizar el fenómeno blog no es suficiente con explicar esta parte “mecánica” del tema. La cuestión más importante es la de dilucidar si los blogs se constituyen como una forma completamente nueva de comunicación, si suponen una revolución cultural y si tienen un lugar en la conformación del espacio hipertextual. Los blogs se inscriben en la llamada web participativa, en el software social, como otros fenómenos de la red en auge actualmente (redes sociales, etc.).

Para Meritxell Martí, los blogs son un espacio de creación de subjetividad. En un mundo que, en las últimas décadas, se ha debatido en la búsqueda de la objetividad (un mundo dominado por el paradigma tecno-científico), la construcción de subjetividades parece estar luchando por ocupar su sitio. Lo objetivo intenta establecer un pensamiento único, válido para todos los tiempos, personas y contextos, ajena al ser. Lo subjetivo trata de encontrar un lugar para el yo particular de cada uno, acabando con la homogeneidad de temas y públicos. En este sentido, hacer un blog es una forma de autoafirmar el yo, la propia subjetividad. Esto es lo que yo creo, lo que yo opino, lo que yo aporto. Es mi identidad aislada del cuerpo. Pero también es un modo de reforzar el narcisismo que nos caracteriza como sociedad contemporánea, de cumplir con el mandato de “ser alguien”.

Los  blogs nos permiten existir. La mayoría habrán oído mencionar la frase: “sólo existe lo que está en internet”. Los blogs nos permiten existir a los que no somos expertos en herramientas informáticas, nos dan presencia, nos convierten en visibles. Parece banal pero existir puede llegar a ser una condición fundamental para ser en el mundo actual. Existen además unas esferas en las que los blogs generan cambios: económica (alteración de las relaciones de poder), psicológica (creación de un alter ego en la red) y social (la brecha digital puesta de manifiesto). La cuestión es que a mayor accesibilidad y facilidad de uso, mayor número de usuarios y menor poder de los monopolios.

Los críticos del movimiento blog (Lovink, Flores y Aguado) aducen que los blogs solo son una muestra de nihilismo en una sociedad individualizada y obsesionada con el voyeurismo y la exhibición, que pierde su valor al masificarse y al carecer de los criterios exigibles a la información (objetividad, fiabilidad).  Y, a favor de esta crítica, está el hecho de que la blogosofera está llena de blogs abandonados, a pesar del índice de creación de nuevos espacios. Por contra, los fanáticos, como Anabelle Klein, destacan la oportunidad de crear una ciberidentidad que consigue hacer público lo privado, convirtiéndonos a todos (blogueros) en participantes de lo político (pues lo público es, por definición, político). Para Klein Stuart, es el formato lo que define a los blogs. Para explicarlo, este texto no lo escribiría igual si, en lugar de publicarlo en blog, estuviera haciendo un ensayo para la asignatura. Rebecca Blood destaca la capacidad de creación de ágoras virtuales que tiene la blogosfera.

Finalmente quiero destacar que los blogs nos permiten cumplir, parcialmente, con una de las promesas que la escritura hipertextual nos ha hecho: la posibilidad de dialogar con el lector, especialmente por medio de los comentarios.

En fin, los blogs no son la panacea de la democracia virtual pero nos proporcionan herramientas para avanzar en contra de la homogeneidad del pensamiento único. El índice de creación/destrucción/abandono de blogs es una muestra de la vitalidad del proceso.

Esta entrada está escrita de modo intencionado para resaltar una de las características del lenguaje bloguero: la oposición monólogo-diálogo, el recurso al monólogo dialogante, en el que la autora te cuenta, lector/a, sus ideas y opiniones, en la esperanza de recibir un feed-back y establecer un diálogo productivo. Lejos del lenguaje formal e impersonal de los escritos académicos, trato de personalizar el lenguaje. ¿A qué esperas para participar?