La grandeza de la medicina de familia

¡Aviso a navegantes! Éste es un pequeño ataque de orgullo por nuestro trabajo y una invitación a futur@s médic@s que no tienen claro si elegir medicina de familia vale la pena. 😀

¿En qué otra especialidad médica tienes en el mismo día la oportunidad de compartir con pacientes la alegría de la promesa de una nueva vida y la angustia de la amenaza de una muerte anunciada? ¿En que otra especialidad médica te reciben con un café y una sonrisa y te despiden con un beso y una tarta cuando acudes a una visita, y te abren de par en par las puertas de su casa  permitiéndote entrar en su intimidad (incluso cuando la enfermedad es grave)? ¿En que otra especialidad, además, comparten sus angustias contigo, aunque no crean que sean una enfermedad ni que tengas ninguna solución que ofrecerles? Poco a poco empiezas a ser parte, y no una parte pequeña, de la vida de tus pacientes.

Y eso a pesar de la presión asistencial, la burocracia, la falta de sustitutos y los pacientes sin cita. Y la poca consideración por nuestr@s compañer@s hospitalari@s. Y salir, a veces, demasiado tarde del trabajo.

Pido disculpas por pecar de optimista, pero una mirada diferente cambia el modo en que vemos nuestro trabajo. No cambia lo malo, pero permite disfrutar de lo bueno. Debo tener una enfermedad crónica llamada “ser médica de familia (código CIE-9: XXXXXX)” ¡qué se le va a hacer!