El sufrimiento de la incerteza y el error

El grito, de Edvard Munch, 1893. Óleo sobre lienzo. Fotografía de Wikipedia

Leí “To err is human” hace muchísimos años.

Mi cerebro racional conoce la teoría sobre la incertidumbre de la práctica médica.

Sé que me equivoco continuamente y no puedo evitar que eso ocurra con alguna frecuencia.

Sé que las enfermedades no son como las preguntas del MIR, no hay 4 opciones de respuesta y solo una es correcta.

Sé que no hay enfermedades sino enfermos y por eso no hay formas únicas de presentación.

Sé que en atención primaria vemos a los pacientes en las fases más precoces de cualquier enfermedad, cuando todas son iguales y es difícil prever lo que pasará, por donde andará.

Sé poner medidas de “protección” en torno al paciente: si cambia, si aparece, si ocurre… aquí estamos para volver a evaluarlo y cambiar nuestro parecer.

Sé que mirar hacia atrás y analizar las primeras visitas con las información posterior es casi un error, porque las decisiones se toman con la información del presente y no con la del futuro.

Sé que hay un mito sobre la irreal capacidad de la medicina de saberlo todo, diagnosticarlo todo, estudiarlo todo y resolverlo todo, que es casi imposible de contrarrestar.

Sé que, en la mayoría de las ocasiones, los propios pacientes y familiares comprenden esta incerteza, esta dificultad, este no saber qué es hasta que ocurre algo más.

Sé que hago lo que está en mi mano: escuchar, explorar, sospechar y actuar con la información obtenida en el escaso tiempo que me puedo permitir con cada paciente.

Sé que no estoy libre de prejuicios, lagunas de conocimiento, y el efecto negativo y positivo que una larga relación con un paciente pueden tener en el proceso de toma de decisiones en la consulta.

Sé todo esto y mucho más.

Pero no puedo evitar estar noches sin dormir cuando un paciente no va como pensé que iría, cuando una enfermedad no sospechada irrumpe en la vida, cuando pienso que no pensé en… que no imaginé que… que no exploré especialmente…

Somos nuestros peores jueces.

Como dice Henry Marsh en el prólogo de su libro Ante todo no hagas daño:

La realidad, por supuesto, es completamente distinta. Los médicos son humanos, como el resto de nosotros. Gran parte de lo que ocurre en los hospitales es cuestión de suerte, y la suerte puede ser buena o mala. El médico pocas veces tiene control alguno sobre el éxito y el fracaso…

… Es inevitable que uno acabe cometiendo errores, y debe aprender a vivir con las consecuencias, a veces espantosas. Debe aprender a ser objetivo ante lo que ve y, al mismo tiempo, no olvidar que está tratando con personas…

La mente de toda médica está llena de “si hubieras”, objetos densos cual mercurio, pesados y fluorescentes, que como las moscas volantes de la retina (=miodesopsias), se colocan ante tu pensamiento no importa adonde mires o pienses. Interrumpen tu flujo de pensamiento, tu sueño, tus conversaciones y permanecen ahí hasta que, poco a poco, consigues guardarlas en un lugar poco visible. Pero nunca desaparecen. Y cuando vuelven, nunca vuelven solas. Se hacen acompañar de todas esas otras veces.

Y todo en el silencio que supone no poder compartir con quien más confías estos momentos, la soledad del silencio impuesto por el secreto y la confidencialidad.

Sé que no hablamos de ello, no nos preparan para esto, no se estudia en ninguna asignatura. Que cada uno lo cocina como buenamente puede. Porque no vaya a ser que se sepa que somos falibles.

Y sé que el alma de toda médica está llena de cicatrices y hay que vivir con ello.

¿Perspectiva de género en Medicina?

Los estudios de género son un área de conocimiento transdisciplinar que tiene como objetivo el análisis de las construcciones de género y sus consecuencias de todo tipo. Existen investigadores y estudios sobre la construcción de género en los más diversos ámbitos. También en Medicina. Aunque, por regla general, suelen sernos desconocidos a los más afectad@s, los médic@s. Está claro que visibilizar los problemas causados por la construcción tradicional de los roles de género, especialmente para las mujeres, ha conseguido avances. Pero creo que, en el ámbito de la Medicina, a pesar de la cada vez mayor presencia femenina, caminamos de puntillas sobre el tema (se lo dejamos a los científicos sociales), como si no hubiera ningún problema que resolver.

Por eso me he propuesto escribir algunas entradas sobre el tema. Mi objetivo es dar unas pinceladas sobre cómo la construcción de género afecta a profesionales y pacientes (de ambos géneros).

Buscando por internet he encontrado varias asociaciones de mujeres médicas, ninguna en España. Y no he encontrado ninguna iniciativa sobre el tema de género en nuestros Colegios de Médicos. Es posible que los haya, pero no los he encontrado y eso ya supone que, de existir, serán poco visibles. ¿No hay problemas, relacionados con la cuestión de género, para las mujeres médicas o pacientes mujeres en España? ¿O simplemente no reconocemos que existen problemas?

Así que para empezar un botón de muestra. Esto es lo que me encuentro cada vez que un/a paciente me pide que le firme el famoso Certificado Médico Oficial:

Transcribo, por si no se lee bien: D. (abreviatura de don)…….[…] colegiado en….

Me pregunto, en el siglo XXI ¿aún no se considera adecuado por los Colegios de Médicos modificar el texto a D/Dña…. colegiado/a….? ¿El exceso de gasto en tinta es tan importante como para ocultar que en torno al 50% de la profesión usa sustantivos femeninos para referirse a sí mismas? De hecho, si las asociaciones de Madres y Padres de Alumnos se llaman así, ¿por qué no Colegio de Médicos y Médicas?

No se trata de ir contra la Real Academia de la Lengua y reconozco que el plural masculino es un genérico que incluye colectivos mixtos (de hombres y mujeres), pero los discursos y el modo en que nombramos las cosas es un sistema de poder y de mantenimiento del poder (en este caso el poder de una estructura de origen patriarcal). Por lo que nombrar a una institución como integrada de modo natural por los dos géneros sería un avance. Por lo tanto, visibilizar la presencia de las mujeres en la profesión médica sería un paso más a reconocer los nuevos tiempos y a disminuir los problemas relacionados con las construcciones de género (que haberlos, hailos).

Seguiremos con el tema…

¿Debe una médica escribir un blog…u otros escritos?

Perdonen que lo escriba en femenino, pero como todos los títulos sobre este tema están en masculino, me apetecía dar un poco de presencia femenina.

Blog (1)En la última semana, bloguers con dilatada experiencia y renombre han hablado de este tema en sus blogs. Yo no tengo ni una cosa ni la otra, pero también voy a atreverme a dar mi opinión.

 Todo empezó con un artículo en El País: «Todo médico de primaria debería tener un blog», dónde se presenta y entrevista a Jesús Martínez, pediatra autor de «El médico de mi hij@». Este escritor, bloguero y activo participante de la web 2.0 defiende que cualquier médico de atención primaria debería tener un blog, especialmente para labores de educación para la salud, con notas y opiniones. Supongo que sería un modo de informar, pero también de dejarnos conocer por los pacientes. Así sabrían que opinamos sobre tantos y tantos temas de salud y otras cosas que se entrelazan en las consultas. Aunque él defiende que esos blogs estuvieran integrados en los propios servicios de salud. Continuar leyendo «¿Debe una médica escribir un blog…u otros escritos?»

Arte sobre médicos: Pintura y medicina

La relación entre las Humanidades y la Medicina goza actualmente de una salud aceptable, mejor en algunos países que en otros, todo hay que decirlo.

Doctor surrounded by a family with butler serving him some liquid. Copyright: This image may not be saved locally, modified, reproduced, or distributed by any other means without the written permission of the copyright owners.

Mientras en nuestro país las iniciativas sobre este tema son escasas y escasamente difundidas, encontramos mucha información en otros lugares. Como ejemplo está la  Literature, Arts and Medicine Database, un proyecto inicialmente lanzado por la Universidad de Nueva York y actualmente de caráctar interinstitucional. Su definición y objetivos, según su propia página web, son:

«The Literature, Arts, & Medicine Database is an annotated multimedia listing of prose, poetry, film, video and art that was developed to be a dynamic, accessible, comprehensive resource for teaching and research in MEDICAL HUMANITIES, and for use in health/pre-health, graduate and undergraduate liberal arts and social science settings. «

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