De lecturas y lecturas…

Una de las cosas que más he apreciado en estos últimos años, estudiando Humanidades, es la obligación  de leer a múltiples autores con el objetivo de reflexionar sobre sus perspectivas. Estaba acostumbrada a leer solamente para distraerme y para aprenderme contenidos. Por eso me ha resultado de gran interés los dos artículos publicados por Francesc Borrell en la web Doctutor.

4166117949_6df43348d6_mVeamos, mi casa está llena de libros. Leer ha sido y es uno de mis vicios principales. Gastar dinero en libros es mi perdición. Prefiero una libreria a la planta femenina de El Corte Inglés. Pero no creo que nadie se entretuviera en enseñarme a leer en toda mi vida. No me refiero a decodficar y reconocer las palabras, sino a ser capaz de establecer un diálogo con los libros. Recuerdo que, en las clases de lengua y literatura, el objetivo era leer y ser capaz de resumir los libros, y que en filosofía leíamos más los libros de texto que los textos originales.

A lo largo de mi vida he leído fundamentalmente dos tipos de libros: novelas (especialmente de aventuras y de fantasía) y libros de medicina (con el objetivo de aprenderme su contenido). Solo en los últimos años, la relación libros de ensayo/resto de libros ha cambiado radicalmente. De hecho, he descubierto que hay muchos libros de ensayo sobre medicina. Y he tenido que aprender a leer de otra forma. Al principio fue una tarea compleja (especilmente ocn la filosfoía), como dice Borrell. No entiendes el lenguaje y tiendes a ir a los textos que explican a los autores (fulano queiría decir, esto, mengano pensaba esto otro). Pero poco a poco vas descubriendo el placer de destapar por ti misma los significados e ir estableciendo un diálogo con el autor del texto. Es cierto que tienes que ir aprendiendo los lenguajes, que el diccionario es un buen acompañante (incluso si los textos están en castellano), pero el enriquecimiento es inmenso.

Por eso aconsejo la lectura de los dos artículos de Borrell, porque proporcionan estrategias prácticas para una lectura diferente. Y es más fácil que descubrirlo uno solo.

Leer (bien) un libro o artículo de ensayo (I): trata de los aspectos generales, de cómo decidir si compramos o no un determinado libro, qué significa hacer lectura profunda, etc.

Leer (bien) un libro o ratículo de ensayo (II): proporciona estrategias prácticas, un método de lectura, y ánimos para ir adelante en la tarea.

Cada uno va descubriendo poco a poco el mejor modo de hacer de la lectura un modo de crecer en conocimiento y como persona. La lectura es el mejor modo de relativizarse incluso a uno mismo, es decir, de dejar de pensar que ya hemos alcanzado todo el conocimiento que necesitamos y que ya tenemos nuestras opiniones y creencias fijadas. El resultado de una lectura intensa es imprevisible, e incluso puede hacer tambalear nuestras creencias más arraigadas. Al fin y al cabo supone establecer un diálogo con el autor de modo que el resultado final será más que el propio libro.

Animo a todos a iniciarse en esta nueva forma de leer y a acercarse a ese otro tipo de autores, casi siempre desconocidos para nosotros.