Conocimiento ≠ Ciencia

Estamos acostumbrados a pensar que conocimiento y ciencia son sinónimos o, al menos, a pensar que solo el saber proporcionado por la ciencia puede tener la confianza suficiente para ser considerado el único conocimiento válido. Probablemente esto se ve reforzado por la apetencia de la Medicina por los postulados del positivismo científico y de la revolución que se produjo en el mundo médico gracias a los avances científicos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

Pero llama la atención que en los estudios de Medicina no se plantee la reflexión epistemológica, es decir, una reflexión sobre el modo en que la Medicina conoce y qué tipo de conocimiento considera correcto y qué tipo de conocimiento debería considerar correcto.

La definición clásica de “Conocimiento” es : “creencia verdadera y adecuadamente justificada“, es decir, conocemos cuando damos razón de una cosa, cuando se justifica con razonamiento. De este modo es posible que podamos tener conocimiento no solo por la evidencia sino también por el razonamiento. Y, lo que es más, el conocimiento es una creencia en el sentido en que es contingente al momento en que se enuncia y puede ser falsa en el futuro.

En la historia de la filosofía podemos encontrar diversos modos de entender lo que es conocimiento válido o no, e incluso quienes afirman que no es posible conocer (los escépticos). Por ello resulta muy peligroso afirmar categóricamente que solo el saber proporcionado por el método científico deber ser considerado como conocimiento válido.

A partir de esta premisa se abre un mundo de descubrimientos que nos permiten reflexionar sobre la medicina y el modo en que conocemos dentro de ella. Por supuesto, ello nos llevará necesariamente a tener que exponer lo que creemos que es la medicina: es decir, epistemología y ontología (saber y ser). Y posiblemente nos aleje de cualquier tipo de absolutismo científico (o no).

Pero esa es la aventura que me he propuesto con este blog.