Tecnología ¿qué tecnología?

“La ecografía en las consultas (ecografía a pie de cama), gracias a la evolución de los equipos y al movimiento que los ha colocado fuera de los hospitales es la tecnología que más ha cambiado la práctica clínica en atención primaria en las últimas décadas”

(oído a un profesor en un curso reciente)

Está frase me ha generado muchísimas preguntas y reflexiones.

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología (en una estrecha definición: tecnología como maquinita revolucionaria) marca la “evolución” y el “progreso”. Hasta no hace mucho (3 décadas), encontrar cualquier tecnología (=maquinita moderna, repito) en una consulta de atención primaria era ciencia-ficción. Hoy en día en una consulta de pueblo podemos encontrar un ordenador, la impresora, el ecógrafo; y menos sofisticados: el dermatoscopio, el Doppler para el ITB, el MAPA, etc. ¿Es un marcador de modernización y evolución o simplemente un cambio radical en lo que entendemos como atención primaria?

La respuesta es muy compleja. Y ni siquiera es lineal o dicotómica, sino que adquiere un poco una imagen en telaraña.

Empecemos por ver qué es una tecnología. Al menos para saber a qué o quién metemos en el concurso por el primer puesto de “cambiadora de la práctica”. Para la RAE, tecnología es el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. Para la PAHO, tecnología sanitaria incluye las ramas de fármacos, equipo y dispositivos médicos, así como procedimientos y técnicas médicas para la prevención y promoción de la salud (conste que, en mi opinión, lo de “médicos/médicas” es demasiado restrictivo y debería reformularse a “sanitarios/clínicos/…”.). Así que parece que tecnología no son solo los cacharros con botones, es mucho más.

No voy a entrar en qué creemos que debe considerarse atención primaria, medicina o enfermería de familia, etc. Pero me gustaría traer aquí una idea fundamental que me ha quedado tras leer el libro Medical Generalism, Now!, de Joanne Reeve (si a alguien le apetece una extensa reseña en castellano del libro, se puede leer la de Abel Novoa en No Gracias.). En ese libro se habla extensamente de una idea fundamental: el trabajo del médico general/de familia es , ante todo, un trabajo de conocimiento. El conocimiento no es un objeto, una maquinita, un nuevo aparato. El conocimiento es un proceso muy complejo en el que una persona pone en relación (y actúa) a partir de toda la información que reúne, posee, reflexiona, deduce. El conocimiento es lo que nos permite crear una respuesta única para cada situación única que tenemos en AP.

En este contexto, y volviendo al principio de esta entrada, la ecografía nos proporciona un poco más de información que añadir al proceso de toma de decisiones. Pero no es la tecnología que más ha revolucionado el trabajo de conocimiento en medicina de familia. Yo apostaría por el acceso an internet, a revistas, libros, en mismo punto de atención. Poder resolver nuestras dudas en el momento, consultar procesos de diagnostico y tratamiento, etc. Pero seguro que se pueden buscar muchas otras.

Por supuesto, yo abogo por incrementar la tecnología en atención primaria. La siguiente que pediría es una organización del trabajo que me permitiera pensar con calma sobre la atención a un paciente concreto, que me diera espacios-tiempo para organizar un caso, reflexionar sobre los problemas de un paciente concreto, proponer actuaciones y poder presentarlas al afectado/a con tranquilidad. Establecer planes de actuación consensuados. La atención centrada en la persona es una tecnología rompedora, que necesita inversión económica (porque necesita tiempo de profesionales para ser aplicada).

No quiero desmerecer todo lo que el acceso a un ecógrafo en el momento de la atención mejora nuestra capacidad resolutiva y beneficia a los pacientes. Es también una invitación a reflexionar sobre lo que somos (en tanto médicas de familia) y lo que queremos ser. Además es un punto de partida para reflexionar sobre lo que valoramos de la medicina: ¿es la tecnología al alcance de una determinada especialidad lo que la hace más valorable/valorada?¿está la medicina tan contaminada de una visión estrecha de la tecnología que no puede pensarse más allá de ella?¿qué medicina se muestra en las facultades: la del experto en tecnología (=aparatitos) que aplica a las personas, o la del experto en personas enfermas a las que ofrece múltiples tecnologías (con y sin aparatito mediante)?

Creo que la filosofía contemporánea, los estudios de ciencia y tecnología, la sociología de las ciencias, el posthumanismo (que no el transhumanismo), las filosofías feministas, las éticas feministas podrían proporcionarnos nuevas perspectivas sobre nosotros mismos (en tanto médicas) y nuestro trabajo. Y también ayudarnos a comprender un poco mejor el contexto actual del complejo mundo médico-sanitario-universitario-postgraduado-laboral…

Pero solo son muchas preguntas y pocas respuestas. Yo seguiré intentado aprender un poco más (también ecografía) e intentado integrarlo todo en la mejor tecnología que puedo ofrecer a un paciente, una medicina de familia integral.

Por cierto, cada vez estoy más convencida de que las médicas somos, cada vez más, sujetos híbridos de humano y otros-no-humanos, y que solo siendo más-que-humanos se puede hacer una medicina de calidad en el siglo XXI.

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