LA NACIÓN ¿ESA GRAN DESCONOCIDA? (I)

En los dos post anteriores he planteado elementos que nos invitan a sentirnos parte de un colectivo, más grande que el de las personas cercanas. También el modo en que los conceptos de identidad y tradición pueden ser manipulados para conseguir que nos sintamos parte de colectivos imaginados, como dice Benedict Anderson. Pero, cuando el problema se centra en justificar nuestras acciones y opiniones (políticas, ideológicas) porque nos consideramos “nación”, sería muy importante que tuviéramos claro que significa ese término.

Una nación ¿es un estado? ¿Es un territorio? ¿Es un grupo de personas que comparten etnia o cultura o idioma? ¿Es solamente la expresión política de un sentimiento de pertenencia excluyente (soy esto y no soy lo otro)?

Pongamos un ejemplo curioso sobre la dificultad de encontrar una definición clara de nación: la ONU (Organización de Naciones Unidas) sólo admites estados como socios. ¿Podemos decir que nación es igual a estado? Porque en ese caso nadie puede definirse como nación si previamente no tiene estado, o lo que es mismo, no puedo esgrimir la justificación de ser nación para pedir ser estado (puesto que la condición es posterior a la consecuencia). Pudiérase argüir que toda nación tiene que ser obligatoriamente estado, y que la ONU solo se llama así en virtud de una ideología utópica en la que espera que, en el futuro, todo estado sea representación de una sola nación. Pero parece mucha utopía para un organismo político.

Otra pregunta que nos puede rondar: si la nación(=estado) se define por una cultura y un idioma concreto ¿cómo pueden los belgas convivir en un solo estado, con dos idiomas y dos culturas claramente diferentes? O, lo que es lo mismo, ¿cómo es que los hablantes de lengua inglesa tienen tantos estados diferentes? O ¿por qué Mónaco es un estado si comparte cultura, idioma y hasta alguna institución con Francia? O es que, como vimos previamente, aunque el idioma sea el mismo, ¿podemos definir culturas diferentes? Entonces, ¿cultura no es lo mismo que idioma compartido?

Lo sé, todo esto parece un poco desconcertante, o más bien parece que intento dejar en blanco los argumentos que defienden el concepto de nación como justificación para acciones políticas. La cuestión es que el concepto nación es tan ambiguo, tan poco claro, que resulta complejo permitirle el abanderamiento de cruzadas.

Parece razonable pensar que, para que exista una comunidad nacional, basta que haya un grupo suficientemente grande de personas que crea que existe esa comunidad nacional, y sientan identificados con ella. La idea de la identidad colectiva y el sentimiento de pertenencia a esa colectividad, que el grupo decide llamar nación. De ahí a pensar que nación y estado son sinónimos, hay un salto importante que olvida mucho de la historia y del pensamiento subyacentes en lo que fue la construcción de los estados-nación durante el siglo XIX.

La nación es una forma de homogeneizar identidades: si te sientes de esta nación, debes ser de esta forma, pues esto es lo que se considera (por quien sea) ser de aquí. Pero ya hemos hablado de la identidad y de la clara existencia de múltiples identidades en cada uno de nosotros, al modo de una red hipertextual. Por lo que es casi imposible que dos de nosotros nos construyamos exactamente utilizando los mismo nodos. Y si dos no podemos ser identitariamente idénticos ¿cómo podemos serlo todo el colectivo? O tal vez, solo son nación los que escogen identificarse con un nodo concreto, sin importar los demás. Pero entonces…¿que pasa si más  de uno de mis nodos identitarios se erige en nación? ¿Puedo ser de más de una nación?

Y para no dejar de añadir interrogantes: en un mundo que se globaliza (económica, cultural y políticamente), que se asocia en organismos supranacionales (¡hay que ver la omnipresencia del término), ¿qué beneficios tiene la nacionalización de territorios (entendiendo como tal la conversión de naciones delimitadas territorialmente en estados)? Al final, toda nueva nación cederá un parte, no desdeñable, de su soberanía (su poder de decisión) en otros, ¿no contradice eso la independencia nacional?

En fin, ¿cuál es el concepto básico para definir una nación? Si nos atenemos a lo que vemos en los periódicos casi cada día, en nuestro caso el concepto básico parece ser el idioma: los que hablan castellano frente  a los que hablan catalán o vasco o gallego (como casos más llamativos), pero también hay quien defiende un concepto territorial (sin gran impacto los independentista canarios usan esa idea de nación igual a territorio). Pero, como ya mencioné antes, existen muchos ejemplos que rompen esta asociación idioma-nación: Alemania y Austria hablan el mismo idioma. Suiza tiene cuatro áreas lingüísticas. En Italia conviven un par de estados independientes como islas, que comparten idioma e instituciones, Irlanda e Irlanda del Norte hablan el mismo idioma (aunque existe el irish o irlandés, éste no se usa como lengua corriente más que en algunas regiones)…¿Deberíamos rehacer el mapa político de Europa teniendo como  definitorio el idioma?

Si todo esto no funciona para que tenga claro qué es una nación, tendremos que recurrir a la tradición histórica, que nos dice que hay pueblos que se van construyendo poco a poco como naciones, pero ¿quién construye la tradición histórica? ¿No lo hacen los grupos dominantes? ¿Es posible pensar que la construcción del deseo de un estado-nación esté condicionado por el beneficio que eso otorga al grupo en el poder? La llamada memoria histórica se construye, como la memoria personal, mediante la selección de hechos que se consideran relevantes para ser conservados y transmitidos de generación en generación. ¿Quién elige estos hechos?

Con todos estos interrogantes en la mente, ¿cómo se han construido los estados actuales?¿Son los que son por casualidad?¿Por una determinada distribución de fuerzas de poder?¿Por la costumbre?¿Cuál debe ser el principio definitorio a usar para corroborar o no esa distribución estatal?