Florecerá…de la fragilidad y la belleza de la vida

Hace más de un año,Orquídeas el 14 de febrero, recibí como regalo una orquídea, con su maceta y todo. Elegante, frágil, enfrentándose con todo su esplendor a la fragilidad y lo efímero de su vida.

Yo no soy especialmente cuidadosa con las plantas. Y tras un par de meses, la orquídea perdió su esplendor, su flores se secaron y dejó solamente como testimonio de su pasado unas raíces marrones y unos troncos secos que se resistían a caer.

Y la orquídea pasó al patio. Perdió el glamour y el derecho a ser mostrada en la sala principal de la casa. Y la aparqué, junto a otras plantas, perezosa para librarme de la maceta de la que yo creía planta ya muerta. Y el verano, el otoño y el invierno allí estuvo. mendigando algo de agua de la que caía en el resto de plantas, más lozanas, menos aristocráticas. Y tampoco mucho, que no puedo presumir de conseguir que mis plantas sobrevivan y destaquen.

Y, de repente, pasadas las navidades, la orquídea reclamó su lugar. Nuevos brotes lucharon por ser vistos por esta despistada que escribe y, casi a gritos, proclamó su vitalidad. Estamos a final de marzo. Y ahí continúa, recuperado su lugar en el universo de mi casa. Pidiendo poco, casi solo una mirada, y alegrando mis entradas y salidas, mis paseos a la cocina, mis momentos de desesperación, con sus frágiles flores blancas. Gritándome que, incluso quien creemos frágil, puede elevarse y resistir, y mostrar al mundo al belleza de su alma y la valentía de su lucha.

Hace 4 días fui testigo de la comunicación de un mal diagnóstico a una persona muy, muy cercana. Ser, a la vez, médica y familiar, nos coloca siempre en un lugar indeterminado, el mundo de la frontera, sin poder reclamar la ciudadanía en ningún reino, apátridas para siempre. No podemos ser lo uno sin lo otro, y no sabemos ser lo uno con lo otro. Lo racional y lo emocional chocan como las nubes de tormenta, y no hay impermeable que nos proteja del chaparrón. Ahora empieza un largo camino, pero la orquídea me demuestra que, dentro de un año, todo podrá renacer de nuevo, el invierno será olvidado y la primavera prevalecerá. Porque lo importante es tener la paciencia de crecer incluso cuando todo se pone cuesta arriba. Y las flores, aunque frágiles, podrán volver a florecer.

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