En el Día Internacional de la Mujer, un gesto por la igualdad

Hoy es un día para reconocer la necesidad de avanzar en la igualdad social entre las personas independientemente de su sexo, igualdad no solo sobre el papel sino sobre todo en la vida real de cada día. No creo que sea necesario señalar ni poner referencias a las múltiples fuentes que muestran ejemplos que escenifican la desigualdad. Otros han escrito magníficamente sobre muchas realidades presentes hoy en día.

Por ello esta entrada va a ser muy corta. Hoy solo quiero solicitar al Consejo General de Colegios de Médicos un pequeño gesto por la igualdad. Tranquilos, no voy a pedir que cambien el nombre (aunque bien podría ser Colegios de Medicina o de la Profesión Médica o Colegios de Médicos y Médicas, en fin),  sino algo mucho, mucho, más simple. ¿Sería posible que, la próxima vez que rellene un certificado médico oficial, éste reconozca que también es cumplimentado por médicas? Es decir, ¿podría añadirse algo tan sencillo como D/Dña.….colegiado/a? Ese pequeño gesto de reconocer la medicina como profesión de hombres y mujeres implica aumentar formalmente la visibilidad de las mujeres en nuestra profesión.

Para otros gestos, esperaremos al futuro.

Entrada dedicada al Presidente del Consejo General de Colegios de Médicos (Dr. D. Juan José Rodríguez Sendín)

 

Nota: si en los últimos meses esto se ha corregido pido disculpas, por motivos de salud llevo unos meses sin poder trabajar.

Médicos y redes sociales.

A raíz del último examen MIR se ha desatado un curiosa polémica en relación a la relación de los médicos con sus pacientes a través de las denominadas redes sociales contemporáneas (léase Facebook, twitter, Instagram, google+, Linkedin, etc.). La pregunta en cuestión, que se hizo viral, la pueden encontrar comentada hasta en la prensa generalista. Detrás de esta proliferación de opiniones, noticias, bromas, memes, etc. se ha desatado un debate sobre el tema y diversas organizaciones han intentado dar respuesta a lrelación médico-pacientea cuestión (que como tal con toda seguridad no se estudia en las facultades de medicina). El último del que he tenido conocimiento ha sido éste, en el que participa una de las autoras del Manual sobre el Buen Uso de la Redes Sociales para médicos y estudiantes de medicina. En el comentario de Marian Jimenez Aldasoro (médica a la que conozco y admiro) se dice: “en el caso de las relaciones con los pacientes hay que mantener una “separación contundente” entre lo profesional y lo personal. “Igual que no eres médico de tu familia o amigos, tampoco puedes entablar relaciones personales con tus pacientes”“. Sigue leyendo

No solo de información vive el paciente… #carnavalsalud

I#CARNAVAL SALUD SELLOncluso tarde me atrevo a escribir sobre la propuesta de #carnavalsalud. Ha sido finalmente el detonante que me ha impulsado a volver a escribir en el blog después de tanto tiempo.

La propuesta de este CarnavalSalud es “El paciente como fuente de información y conocimiento en salud“. Resulta intrigante que un grupo formado en su mayoría por profesionales de la salud aborden este tema y sobre todo da miedo pensar que termine por convertirse en una crítica (más o menos constructiva a la multitud de páginas web que pretenden y no siempre consiguen dar información adecuada), aunque la lectura de las contribuciones demuestra que no ha sido así..

Es cierto que desespera ver como hay pacientes que acuden a consulta relatando que han leído, visto u oído esto o aquello sobre la enfermedad/tratamiento/pronóstico que les afecta, que si es esto es bueno, lo otro es malo, que si hay un remedio universal, que si… y que el tiempo que dedicamos a romper mitos podríamos haberlo dedicado a cosas más productivas. Pero no es menos cierto que las páginas con información revisada, basada en la evidencia, fiable, no influenciada por intereses económicos, por miedos, etc. son, en general, poco accesibles desde el punto de vista de su legibilidad y que requieren, también por regla general, una formación previa en el idioma de la ciencia. Sigue leyendo

Pacientes contra paredes…del hospital

   decidiendo que puerta escoger

 A lo largo de las dos últimas semanas he tenido el ¿privilegio? de ser acompañante de paciente por los retorcidos recovecos, pasillos y organizaciones de un gran hospital. E, intentando mirar con ojos de observadora social, se puede caer en la cuenta de la sofisticación a la que hemos llegado a la hora de desorientar a los pacientes y sus acompañantes cuando acuden a consulta, cirugía, administración, etc. Citas telefónicas del tipo vaya a la puerta 3 de la planta 2 del edificio 1 y diga que lo envían de … Puertas cerradas con un “toque y espere”, espere, espere, espere. Caras y ojos que rehuyen el contacto como si temieran una pregunta del tipo: “Disculpe, ¿es aquí dónde, cuándo, cómo…? Pacientes perdidos que tocan, abren, miran y salen despavoridos con un “¡espere fuera!”  Pacientes expertos, que ya hicieron su iniciación en las oscuras tramas de cada consulta y sus mecanismos de control. Citas con hora, que pasan por orden de llegada; pacientes madrugadores que se enfadan al descubrir que los verán por cita, pacientes citados que no son llamados por no dar el “presente” al llegar. A las angustias de la enfermedad se unen las incertidumbres de un viaje sin mapa, de la total ausencia de guías, de líneas, de …lo que sea. 

Y si yo, que tengo kilómetros de pasillos recorridos en los hospitales y centros de salud, de residente, médica, estudiante, me siento así, ¿como no se sentirán los pacientes venidos de cualquier lugar? Ajenos a los secretos y las historias que ocurren tras las puertas cerradas, atrapados en la mística de una medicina que parece mágica y oculta, como la misas en latín de nuestros abuelos, a veces espoleados contra la supuesta lasitud de los empleados públicos. Miedo, enfado, ignorancia, malentendidos y angustias no resueltas que terminan por quemar a pacientes y sanitarios por igual. ¿Cómo podríamos mejorar el camino? ¿Cómo podríamos dejar de suponer que los pacientes saben qué hacer, si cada servicio hace de manera diferente? ¿Cómo dejar de tener miedo a ser guías de los pacientes por este laberinto además de acompañarles en su enfermedad?

Florecerá…de la fragilidad y la belleza de la vida

Hace más de un año,Orquídeas el 14 de febrero, recibí como regalo una orquídea, con su maceta y todo. Elegante, frágil, enfrentándose con todo su esplendor a la fragilidad y lo efímero de su vida.

Yo no soy especialmente cuidadosa con las plantas. Y tras un par de meses, la orquídea perdió su esplendor, su flores se secaron y dejó solamente como testimonio de su pasado unas raíces marrones y unos troncos secos que se resistían a caer.

Y la orquídea pasó al patio. Perdió el glamour y el derecho a ser mostrada en la sala principal de la casa. Y la aparqué, junto a otras plantas, perezosa para librarme de la maceta de la que yo creía planta ya muerta. Y el verano, el otoño y el invierno allí estuvo. mendigando algo de agua de la que caía en el resto de plantas, más lozanas, menos aristocráticas. Y tampoco mucho, que no puedo presumir de conseguir que mis plantas sobrevivan y destaquen. Sigue leyendo

Carta a futuros: “Y si…elijo medicina de familia”

Estimado/a colega a punto de escoger plaza en el MIR 2015, verás que en la lista que te dan hay una especialidad que cuenta plazas en cuatro cifras, la MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA. Y se plantearás: “si hay tantas, será por algo”. Estoy segura de que también te has pasado por los rankings de años anteriores. Y entonces has visto que los que han escogido medicina de familia no son precisamente los primeros. Y pensarás ¿será que es el premio de consolación?.

Pues bien, yo pienso de una manera muy diferente. Ser médico o médica de familia es un compromiso de futuro, un camino de valientes. No porque tengamos que lidiar con quienes creen que somos menos, sino porque tenemos que lidiar con la MEDICINA (sí, la medicina escrita en mayúsculas). Una compañera, ahora cirujana, me comentó en los días previos a mi propia elección: “yo nunca sería médica de familia, hay que saber demasiadas cosas“. En el fondo, escoger una especialidad que se dedica una parte pequeña del cuerpo humano es el camino fácil. El cardiólogo siempre sabrá que el 100% de sus pacientes tienen un problema de corazón (o no son para él, pero no tiene que averiguar dónde está el problema). Pero el médico de familia tiene a los pacientes, no importa cuál sea su problema. El médico de familia no tiene oportunidad de aburrirse de los que hace, siempre hay medicina que aprender, pacientes nuevos y problemas nuevos de pacientes viejos. Tantos pacientes y tantos problemas generan un número de combinaciones que deja en ridículo al protocolo o la guía mejor intencionada. Sigue leyendo

Es primavera, ¡vuelven las águilas!

Me perdonarán la mezcla de mensajes en el título. Y tendrán que perdonarme también el silencio de estos meses. A veces es necesario parar para pensar, dedicarse a otras cosas y planear el futuro, próximo y lejano. Al fin y al cabo, vivimos pensando en el futuro.

Dejando de lado los motivos para el silencio, tras algunas semanas reflexionando sobre si debía o no continuar con el blog, he decidido animarme a volver a escribir. No es una cuestión de falta de temas, han habido muchos a lo largo de estos meses sobre los que me hubiera apetecido escribir. Muchos los elaboré una y otra vez en mi cabeza, sin atreverme finalmente a plasmarlos en el blog.

Pero la primavera es tiempo de renacimientos, así que voy a renacer este blog en este momento. Y ¿por qué aguililla“vuelven las águilas”? Es un grito lleno de esperanza que aparece en “El Señor de los Anillos”, en la batalla final. La aparición de las águilas es un grito de esperanza en un futuro a favor. Hace algunas semanas me fui de excursión a los montes de mi pueblo,y allí vi, de nuevo, las águilas. Hacía mucho, mucho tiempo que no veía rapaces grandes (ni siquiera sé si son o no águilas u otra especie) en el cielo del sur de Tenerife. Sigue leyendo

Lastres…

El diccionario de la RAE define lastre como Piedra, arena, agua u otra cosa de peso que se pone en el fondo de la embarcación, a fin de que esta entre en el agua hasta donde convenga, o en la barquilla de los globos para que asciendan o desciendan más rápidamente” (primera acepción de la segunda entrada de la palabra). El lastre es lo que hace que un submarino se hunda hasta las profundidades para cumplir su función, y cuando tiene que ascender, debe soltarlo. El lastre es lo que hace que un barco se hunda, si es demasiado. Y el lastre es, en parte, lo que hunde a muchos profesionales en algún punto de su vida profesional.

restos de la guerra mundial

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Lo confieso, aún estoy en construcción

Sagrada Familia

 

Lo confieso, aún estoy en construcción. Mi estructura está rodeada de artefactos que siguen haciéndome crecer, cambiar, variar en mi superficie y en mi interior, aunque la vida alrededor no se para y tengo que funcionar, que recibir visitas, que interactuar con el mundo.

Nadie sabe exactamente como se me verá al final, porque cada cambio indefectiblemente altera la percepción que los otros tienen de mi parte más antigua. Ni siquiera yo puedo saber con exactitud cuando podré decir que estoy terminada, ni si lo estaré alguna vez. Sigue leyendo

Para salvar la medicina de familia, cambiemos la narrativa.

Después de leer este artículo, To Save the Humanities Change the Narrative, se me ocurre que tal vez ocurre algo similar con la Medicina de Familia. Si escuchamos fragmentos de las conversaciones, las publicaciones, las opiniones sobre la medicina de familia actual suelen estar llenas de dolor, de amargura, por lo que deseariamos ser y no somos. Que si la presión asistencial, que si no nos valoran lo suficiente, que si estamos quemados, que si el sistema es hospitalocéntrico, que si… que si… que si los estudiantes de medicina no quieren especializarse porque no tiene atractivo, etc.

Solemos apelar a las condiciones de trabajo (realmente muy malas los primeros años de profesión), el sueldo (que no es diferente del de los otros especialistas de la medicina pública, aunque no tenemos tanto campo en la privada), de estar continuamente en la trinchera de la atención sanitaria…en fin, seguro que cualquier lector dedicado a esta profesión puede añadir muchas más cosas.

Lo que nos cuenta el artículo es que las Humanidades iban y van, más o menos, por el mismo camino discursivo. Y que es posible cambiarlo. Si cambiamos el discurso podremos cambiar la realidad. Parece alucinante. Pero es real. Por lo tanto, ¿qué se nos ocurre hacer para cambiar el discurso en medicina de familia? Tal vez nos llevaríamos sorpresas. Por el momento, yo me niego a volver a hablar mal de la medicina de familia. Sí, hay muchas cosas que mejorar, pero para mejorarlas tenemos que cambiar nuestro propio discurso, creernos que esta profesión tiene muchas más cosas positivas que negativas. Inducir la relfexión, discutir nuevas formas de pensar la medicina de familia, proponer nuevas ideas para creernos, discursivamente, que podemos recrear una realidad diferente. No es un proyecto para ya, es un proyecto para una vida, o para dos, pero un proyecto ilusionante.

NOTA TÉCNICA: Y ¿qué es un discurso? Un discurso es, a la vez, una práctica textual, discursiva y social[1]. Cada uno de estos ámbitos se ve rodeado por el siguiente. Como práctica textual se compone de elementos lingüísticos, palabras, estilo, lengua, voces, y un agente productor del texto. El texto (el agente a través del texto) no es neutro sino que genera una opinión determinada, a favor o en contra. Como práctica discursiva, el discurso se enmarca en un contexto determinado (tiempo y lugar) y hay una relación entre el texto y el contexto, y contribuye a generar una acción social en ese mismo contexto. Como práctica social, el discurso no solamente refleja las estructuras y relaciones sociales, sino que contribuye a su creación y mantenimiento. Por lo tanto, el discurso no es solo reflejo de lo que la sociedad cree sino que además se constituye en creador de los que la sociedad cree, en generador de actitudes y creencias, en una suerte de relación circular. Si se consigue cambiar el discurso se puede modificar la estructura social.[1] Martín Rojo and Martin Rojo, “La frontera interior: análisis del discurso: un ejemplo sobre racismo,” 9.