¿Urgencias versus fútbol?

Hierven las redes sociales por el hecho comprobado de que el mejor modo de solucionar el colapso de las urgencias es una final  de Champions. Resurgen de las profundidades los mil y un fantasmas que acosan a los profesionales que ven como la saturación de la sala de espera de cualquier servicio de urgencias (hospitalario o de atención primaria) impide separar el grano de la paja y, lo que es peor, impide dedicar las energías (escasas, como todo) a los pacientes verdaderamente graves. Florecen las ideas de soluciones que parecen tan sencillas que nadie se explica cómo no hay gestor o político con arrestos para ponerlas en marcha y solucionar el problema para siempre. Y me pregunto…si fuera tan sencillo ¿no estaría ya arreglado? 112, atención telefónica, walk-in centres, planes integrales de urgencias, promesas/reclamos de aumento de plantilla, campañas de concienciación, extensas revisiones sobre impacto de intervenciones ya con años de antigüedad o más modernas, etc. etc.

Surgen en las redes sociales algunos de los repetidos mantras de culpabilidad, pues si supiéramos el culpable se acabaría el problema (¿no vivimos acaso en la sociedad de la culpa?) porque la culpa implica causalidad, aunque no siempre la causalidad conlleve culpa. Y ¿quiénes son los aspirantes a culpables?

  • ¿La culpa es del sistema porque no pone los recursos necesarios?. ¿La solución: abrir más centros de urgencias, poner más profesionales, abrir más horas?. Por cierto, tengo ganas de conocer a esa señora llamada “sistema”, la de cosas que le diría.
  • ¿La culpa es de los pacientes que acuden por tonterías, saturan los servicios, cansan a los profesionales?. Bueno, solo unos pocos lo hacen voluntariamente (lo de acudir por tonterías, quiero decir), la mayoría acuden porque adolecen de la tan recurrida, útil y fantástica panacea para todos los problemas de salud y sanitarios: la educación sanitaria.
  • ¿La culpa es de los profesionales, de atención primaria porque derivan demasiado,  de urgencias hospitalarias porque se entretenien demasiado haciendo pruebas a todo el mundo, de los expertos que profetizan los peores males si no se acude rápido y corriendo a un centro médico, etc.?
  • ¿O son otros?

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Una cuestión de poder…y de su ejercicio

Bryan Turner es un sociólogo cuya principal área de investigación es la sociología de la religión. He tenido la oportunidad de acercarme a sus escritos para hacer un ensayo sobre “corporalidad y religión” en el mundo contemporáneo. Entre sus trabajos figuran varios que analizan la relación entre el cuerpo y la religión, y entre la sociología de la religión y la sociología de la medicina. Teniendo en cuenta las recientes noticias que nos rodean y nos bombardean desde los medios de comunicación, creo que cabe recordar algunos de los temas que ha trabajado.

En “La religión como control social”, un capítulo del libro La religión y la teoría socialanaliza cómo la religión ha tenido siempre un papel fundamental en el control de la propiedad y, como parte de esto, ha ejercido su papel en el control de la sexualidad y de la educación sobre la sexualidad. Así es mucho más fácil controlar a las mujeres. Las mujeres forman parte, para la teoría materialista, de los elementos fundamentales en las políticas de transmisión de la propiedad privada, puesto que el control de la descendencia es lo que permite mantener las propiedades bajo un determinado control familiar. Por ello, el control de la sexualidad de las mujeres se convirtió en materia de política pública (y la política pública siempre fue materia de la religión).

Por otro lado, existe una oposición entre lo racional y lo irracional. La religión promete un mundo ordenado y racional; el sexo se opone a esta racionalidad, las emociones y el comportamiento sexual no son racionales, por ello deben ser controlados. Existen a lo largo de la historia múltiples ejemplos de cómo se negó el valor de la mujeres, considerándolas inferiores. Estos análisis de Turner nos permiten atisbar el porqué del interés de la religión (y de muchos grupos políticos) por controlar la sexualidad. Sigue leyendo

¿Por qué se huye de la Medicina de Familia? Una hipótesis sociológica.

Decir que la Medicina de Familia es la cenicienta de las especialidades clínicas en el MIR, año tras año, no es decir nada nuevo. A pesar de informes detallados (como el de Beatriz González, Patricia Barber y Vicente Ortún) que analizan las causas de esto, no parece existir un cambio apreciable en los últimos años. Sergio Minué, autor del blog el Gerente de Mediado publicó en abril un post sobre el tema (Elegir medicina de familia, ¿por qué no?). Se trata de un tema recurrente en estos meses pre y post elección de los nuevos MIR.

Yo no puedo añadir mucho, en cuanto a ciencia, a todas las aportaciones existentes, pero me gustaría proponer un nuevo factor, uno que no he visto en ninguna de las propuestas leídas a lo largo de estos años. Reconozco que, cuando un estudiante de medicina me pregunta, me falta tiempo para contarle el porqué yo volvería a elegir medicina de familia (aun sabiendo lo que sé y habiendo vivido esta especialidad, en diferentes papeles, en los últimos 12 años).

El nuevo factor que quiero introducir proviene de las teorías sociológicas. Solo es una hipótesis, basada en una experiencia, pero como todo en ciencia, hay que empezar por el cuestionamiento de la realidad para poder avanzar. Tal vez personas con más experiencia investigadora que yo se animen a buscar un modo de valorar la validez de mi percepción. Sigue leyendo