Internet y revoluciones

Ya hemos visto como el hipertexto e internet modifican de modo progresivo el lenguaje que utilizamos, la literatura, nuestros conceptos sobre la ciencia, etc. Pero ¿es posible que el nuevo paradigma hipertextual, es decir, internet, redes sociales, web 2.0, etc., puedan modificar el activismo social?

Si analizamos los artículos que aparecen en la Wikipedia sobre el movimiento de los indignados y el 15M, veremos como algunas características tienen mucho de hipertextual:

– la organización en redes: grupos organizados que van intercambiando sus decisiones y su información, con una deslocalización temporal y espacial.

– la participación de todos y la instauración de mecanismos democráticos directos de decisión. Son más lentos pero más aceptables por todos.

– la organización horizontal y no vertical.

Por otro lado, las redes sociales actuaron como mecanismo de comunicación importante para la organización de las movilizaciones. Es posible que no todos estuvieran movilizados por las redes sociales en internet pero la combinación de redes virtuales y redes reales (recordemos que el concepto de red social es anterior a internet) tuvo un enorme impacto.

El movimiento ha generado un nuevo discurso y la posibilidad de discutir abiertamente el presente y futuro de las instituciones y el modelo de sociedad y estado. Sin embargo, es dificil prever que, como movimiento, pueda provocar cambios revolucionarios. Negri y Hardt, en un seminario plantearon las opciones de futuro a corto plazo: el agotamiento por frustración (por no conseguir objetivos de cambio a corto plazo), la radicalización grupal (por el mismo motivo) o la reterritoralización estable (en barrios) con mayor capacidad de movilización continua.

La cuestión fundamental es que el 15-M es una muestra del poder de cambio en las estructuras sociales que se deriva de los cambios en el lenguaje, en el conocimiento y en las relaciones provocados por los nuevos medios.

Feminismos periféricos: la Red hace visible lo invisible

Los discursos invisibles no pueden cambiar la sociedad ni generar ningún tipo de crítica social constructiva que nos permita avanzar como sociedad de personas. Hasta hace no mucho, la decisión sobre qué discursos se hacían públicos dependía exclusivamente de aquellos que ostentaban el poder. Poder de estado (que no es otra cosa que el monopolio de la violencia legítima) o el poder de los medios de comunicación. Pero la difusión de internet ha permitido a los grupos con discursos minoritarios buscar su visibilidad, aunque no sea fácil. Y esta visibilidad es lo que permite que otros no solo conozcan sino además que se generen redes de potenciación.
En este sentido, la disponibilidad de la red y su carácter más abierto que los medios tradicionales, nos obligan a cierto relativismo en nuestras “ideas generales” sobre las características de movimientos sociales. Nos obligan a aparcar por momentos la perspectiva “occidental/eurocéntrica” e intentar conocer de primera mano. Sigue leyendo