Medicina Narrativa: herramienta para la dignidad

narrarEl Código Deontológico de la profesión médica, en su artículo 5.1, obliga a respetar la dignidad de la persona. Este, el de la dignidad, es uno de los conceptos más complejos que hay, ya que se trata de un término sin una definición exacta, que se descubre más bien por su falta (es decir, por la indignidad). Respetar la dignidad tiene que ver con elementos mucho más complejos que buscar pijamas adecuados en el hospital para que el paciente no se sienta desnudo o darle los buenos días antes de empezar la consulta.

Hace poco he descubierto un artículo que relaciona la dignidad con la práctica de la medicina narrativa. Es más, los autores concluyen que para poder tratar de manera digna a los pacientes es necesario aplicar los principios de la medicina narrativa. El artículo fue publicado en 2010, en la revista Bioethical Inquiry, y sus autoras son Annie Parsons y Claire Hooker (PARSONS, Annie y HOOKER, Claire(2010), Dignity and Narrative Medicine. Journal of Bioethical Inquiry. 2010. Vol. 7, no. 4, p. 345-351).

En primer lugar analizan el concepto de dignidad, empezando por la idea katniana de dignidad como valor que obliga a considerar al hombre como un fin y nunca como un medio. Dentro de la amplia bibliografía existente sobre la idea de dignidad, se puede ir desde la consideración de que es un término inútil que debería ser sustituido por el de autonomía (definida dentro de los principios de la bioética médica principalista) hasta quienes lo llevan a la complejidad de la dignidad en las relaciones humanas y el contexto social.  Este aspecto relacional de la dignidad también tiene que ver la co-creación de la intersubjetividad.

Para otro autor (Jacobsen) la dignidad en la relación humana tiene cuatro elementos: la posición de cada actor, las relaciones entre los actores, el lugar donde se desarrolla la interacción, y los elementos del orden social en que tiene lugar el encuentro. Estos cuatro elementos tienen mucha similitud con los elementos de una narración: el argumento, la forma, el tiempo y el marco.

Más allá de esto, la narrativa ocupa un lugar fundamental en la idea de la dignidad. ¿Por qué? Sigue leyendo

Medicina Narrativa: atención, representación, afiliación

Vamos a por un post dedicado a la teoría y práctica de la Medicina Narrativa. Este es un post largo, así que animo a cogerlo con calma.

No hay mucho material en castellano sobre este tema, bien porque aún no hay suficiente público para que las editoriales consideren beneficioso traducir los libros más importantes sobre el tema, bien porque los que tenemos gran interés en él tal vez somos lo suficientemente frikis como para no importarnos leer todo en inglés. Sea por una causa u otra, creo que esto limita el acceso de los profesionales de lengua española a ideas/prácticas/innovaciones que hacen más interesante, y mucho más rica, la práctica clínica.

El objetivo de este post es comentar el artículo de Rita Charon, publicado en Narrative (sí,  una revista de narrativa, no de medicina), en octubre 2005. Por cuestiones de copyright no voy a traducirlo completo al pie de la letra (no se que caiga sobre mí el peso de los vigilantes) pero, citada la fuente, intentaré hacer un resumen amplio y añadir mis propias reflexiones.

El artículo empieza con una aseveración que, no por obvia, deja de ser demoledora: “Las personas enfermas y los que cuidan de ellas se convierten obligatoriamente en narradores de historias (story-tellers) y escuchantes de historias (story-listeners)” (perdonen el término “escuchante”, seguramente incorrecto para la RAE, pero tiene más significado que un simple “oyente”, como repite una y otra vez Pepa Fernandez en No es un día cualquiera). La medicina, en su carrera hacia el avance clínico durante casi el último siglo, ha ido desprestigiando (disminuyendo) el estatus de la narración (del “storytelling”) puesto que decidimos que ya sabíamos lo suficiente sobre el cuerpo gracias a reducirlo a cada una de sus pequeñas partes y, por ello, dejamos de sentir la necesidad de oír a su huésped (es decir, a quien habita el cuerpo). Sigue leyendo

¿Hasta dónde llega la Medicina Narrativa?

He escrito ya algunas entradas sobre Medicina Narrativa, e incluso he intentado explicar lo que es. Pero si los leéis todos veréis que hay mucha variedad en los temas que abarca la Medicina basada en Narrativas. Por eso voy a resumir un artículo que a mí me aportó un poco de luz en todo este batiburrillo de cosas diferentes.
Esta escrito por cuatro autores y publicado en la revista Literature and Medicine, una revista que probablemente reciba pocas visitas de clínicos. Se titula Terminología y práctica: clarificando el alcance de la narrativa en medicina. Los autores hacen una revisión de los artículos que se publican bajo el paraguas de la medicina narrativa y clasifican los diferentes aspectos que se han ido desarrollando. Éstos aspectos son:

  • Teoría: historia de la narrativa en medicina, ficción y no ficción, historiografía, literatura y medicina (medicina narrativa), estructura y lógica de la narrativa (géneros de narrativas de enfermedad).
  • Investigación: investigación con narrativa, investigación sobre historias y narrativas, investigación sobre el fenómeno narrativo.
  • Historias como discurso: historias por pacientes (patografías, sobre la propia enfermedad), historias por médicos (sobre la práctica de la medicina, sobre la enfermedad, sobre la propia experiencia de enfermedad), historias por otros (sobre la medicina, incidentalmente hablan de medicina).
  • Historias como prácticas: contextos clínicos (narrativas derivadas del encuentro clínico, historias orales de pacientes, casos clínicos, la historia paralela, la narrativa co-construida, la presentación de casos, otras narrativas, psicoanalisis, terapéutica narrativa), contextos pedagógicos (enseñar a estudiantes: reflexión, profesionalismo, empatía, phronesis; enseñar a médicos, enseñar a pacientes), ética narrativa.

librosComo vemos la cantidad de aspectos diferentes en los que podemos aplicar un enfoque narrativo es muy amplio y casi hay sitio para todos los intereses y sensibilidades.
Los autores dan, a lo largo del artículo, algunas ideas interesantes. Por ejemplo, la consideración de que el bienestar depende de tener una historia coherente con significado y claridad. La enfermedad se constituye, por tanto, en una fractura de esta historia. Cuando una persona enferma su historia pierde significado, se desintegra. Los enfermos necesitan recomponer su historia y el médico debe contribuir a esta construcción, aportando nuevos significados, proporcionando explicaciones causales y permitiendo desmitificar el futuro. Si no se produce el encuentro entre las dos narrativas, la del médico y la del paciente, éstas irán en paralelo y eso será una causa de incomprensión.
El artículo nos pone ante la dificultad de simplificar la Medicina Narrativa. No hay un solo enfoque, ni en la práctica ni en la investigación. Esto supone un obstáculo para encontrar personas interesadas en el mismo campo con las que crear grupos de trabajo e investigación. Y, a la vez, nos abre un abanico tan amplio que podemos definir nuestros propios intereses, sin estar limitados por una sola definición del término. Pero ya sabemos que la libertad se acompañarse de la responsabilidad de elegir.