¡Sólo una medicina!

Leo con sorpresa una entrevista difundida a través de Twitter (se ha convertido para mí en un modo de conocer qué camina por el mundo médico), en la que el entrevistado afirma con rotundidad “medicina solo hay una”. Entrevista que puede enmarcarse en el amplio movimiento anti-pseudo-ciencia y anti-pseudo-medicina del que ya he escrito en otra ocasión y que tantas ampollas va levantando aquí y allá.

No dudo del compromiso del Prof. Mulet con la sociedad, dada su intensa crítica de lo que considera prácticas dañinas para los pacientes (que lo son en demasiadas ocasiones), ni su profunda formación científica, dado que se dedica a la ciencia. Pero la entrevista me provoca serias dudas sobre el conocimiento que tiene acerca de la medicina. Intentaré explicarme. Sigue leyendo

Y sin embargo… no es ciencia

En los últimos días una polémica emerge en cuentas de twitter que sigo con fruinción, por lo mucho que aprendo de ellos: Vicente Baos, Juan Gervas, Rafael Bravo, Enrique Gavilán. La polémica gira en torno al enfrentamiento medicina ortodoxa vs medicina homeopática, o simplificando ciencia vs pseudociencia. Me resulta muy complejo el debate cuando las intervenciones están limitadas a 140 caracteres, especialmente cuando el tema es tan complejo. Creo que se corre el riesgo de acabar enunciando dogmas en lugar de contribuir a la reflexión. Así que imitando, con mis límites, a Vicente Baos y a Jose Antonio Plaza me atreveré a dar, en formato extensivo, mi opinión.

medicinaciencia¿Qué pondría yo en twitter, de haber participado en este debate? Pues bien, afirmo que la medicina (la que hacemos los médicos) no es una ciencia ni una pseudociencia. La homeopatía ni es ciencia ni es pseudociencia. Y esto es justo un mensaje de twitter (144 caracteres). Pero no se explica por sí mismo y no se puede entender, solo malentender, si lo publicara así. Por eso, estimado lector, si quieres saber por qué afirmo esto, por favor, continúa leyendo. Sigue leyendo

Más filosofía y menos citología. Reflexiones sobre los Algoritmos Terapéuticos impuestos.

A lo largo de los primeros años en la Facultad de Medicina, tuve asignaturas completas dedicadas a la célula (biología), los tejidos sanos (histología), los tejidos enfermos (anatomía patológica), la química íntima del cuerpo (bioquímica), la física íntima (biofísica)…pero todavía no he conseguido averiguar, tras 15 años de profesión, qué parte de mi práctica profesional se ha visto mejorada por haberme estudiado hasta la última página de mis apuntes en esas asignaturas, lo cual no es malo, ya que nunca he visto entrar una célula por la puerta de mi consulta.

Sin embargo, nadie me habló de Antropología, de Sociología, ni de Filosofía. Y todos los días entran por la puerta de la consulta seres humanos que viven en sociedad, que tienen creencias y valores que influyen en mi actividad médica y, lo que es más importante, en su salud.

Y la Filosofía ¿para qué puede servir? Pues verán, si nos hubieran enseñado algo más de Filosofía que la que aprendimos en el COU (los que somos de esa época) que se limitaba a llegar hasta el primer Wittgenstein, nos habríamos enterado que la filosofía contemporánea pone en jaque muchas de las cosas que damos por ciertas, como la infalibilidad de la ciencia, la separación entre cuerpo y mente cartesiana, que habla mucho y extenso sobre la cuestión del poder y cómo se ejerce, sobre la deconstrucción de conceptos que damos por verdaderos sin discutirlos, sobre la importancia del lenguaje y, muy importante, sobre el triunfo de la subjetividad sobre la imposible objetividad. Sigue leyendo

Conocimiento ≠ Ciencia

Estamos acostumbrados a pensar que conocimiento y ciencia son sinónimos o, al menos, a pensar que solo el saber proporcionado por la ciencia puede tener la confianza suficiente para ser considerado el único conocimiento válido. Probablemente esto se ve reforzado por la apetencia de la Medicina por los postulados del positivismo científico y de la revolución que se produjo en el mundo médico gracias a los avances científicos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

Pero llama la atención que en los estudios de Medicina no se plantee la reflexión epistemológica, es decir, una reflexión sobre el modo en que la Medicina conoce y qué tipo de conocimiento considera correcto y qué tipo de conocimiento debería considerar correcto.

La definición clásica de “Conocimiento” es : “creencia verdadera y adecuadamente justificada“, es decir, conocemos cuando damos razón de una cosa, cuando se justifica con razonamiento. De este modo es posible que podamos tener conocimiento no solo por la evidencia sino también por el razonamiento. Y, lo que es más, el conocimiento es una creencia en el sentido en que es contingente al momento en que se enuncia y puede ser falsa en el futuro.

En la historia de la filosofía podemos encontrar diversos modos de entender lo que es conocimiento válido o no, e incluso quienes afirman que no es posible conocer (los escépticos). Por ello resulta muy peligroso afirmar categóricamente que solo el saber proporcionado por el método científico deber ser considerado como conocimiento válido.

A partir de esta premisa se abre un mundo de descubrimientos que nos permiten reflexionar sobre la medicina y el modo en que conocemos dentro de ella. Por supuesto, ello nos llevará necesariamente a tener que exponer lo que creemos que es la medicina: es decir, epistemología y ontología (saber y ser). Y posiblemente nos aleje de cualquier tipo de absolutismo científico (o no).

Pero esa es la aventura que me he propuesto con este blog.