Pacientes contra paredes…del hospital

   decidiendo que puerta escoger

 A lo largo de las dos últimas semanas he tenido el ¿privilegio? de ser acompañante de paciente por los retorcidos recovecos, pasillos y organizaciones de un gran hospital. E, intentando mirar con ojos de observadora social, se puede caer en la cuenta de la sofisticación a la que hemos llegado a la hora de desorientar a los pacientes y sus acompañantes cuando acuden a consulta, cirugía, administración, etc. Citas telefónicas del tipo vaya a la puerta 3 de la planta 2 del edificio 1 y diga que lo envían de … Puertas cerradas con un “toque y espere”, espere, espere, espere. Caras y ojos que rehuyen el contacto como si temieran una pregunta del tipo: “Disculpe, ¿es aquí dónde, cuándo, cómo…? Pacientes perdidos que tocan, abren, miran y salen despavoridos con un “¡espere fuera!”  Pacientes expertos, que ya hicieron su iniciación en las oscuras tramas de cada consulta y sus mecanismos de control. Citas con hora, que pasan por orden de llegada; pacientes madrugadores que se enfadan al descubrir que los verán por cita, pacientes citados que no son llamados por no dar el “presente” al llegar. A las angustias de la enfermedad se unen las incertidumbres de un viaje sin mapa, de la total ausencia de guías, de líneas, de …lo que sea. 

Y si yo, que tengo kilómetros de pasillos recorridos en los hospitales y centros de salud, de residente, médica, estudiante, me siento así, ¿como no se sentirán los pacientes venidos de cualquier lugar? Ajenos a los secretos y las historias que ocurren tras las puertas cerradas, atrapados en la mística de una medicina que parece mágica y oculta, como la misas en latín de nuestros abuelos, a veces espoleados contra la supuesta lasitud de los empleados públicos. Miedo, enfado, ignorancia, malentendidos y angustias no resueltas que terminan por quemar a pacientes y sanitarios por igual. ¿Cómo podríamos mejorar el camino? ¿Cómo podríamos dejar de suponer que los pacientes saben qué hacer, si cada servicio hace de manera diferente? ¿Cómo dejar de tener miedo a ser guías de los pacientes por este laberinto además de acompañarles en su enfermedad?

Florecerá…de la fragilidad y la belleza de la vida

Hace más de un año,Orquídeas el 14 de febrero, recibí como regalo una orquídea, con su maceta y todo. Elegante, frágil, enfrentándose con todo su esplendor a la fragilidad y lo efímero de su vida.

Yo no soy especialmente cuidadosa con las plantas. Y tras un par de meses, la orquídea perdió su esplendor, su flores se secaron y dejó solamente como testimonio de su pasado unas raíces marrones y unos troncos secos que se resistían a caer.

Y la orquídea pasó al patio. Perdió el glamour y el derecho a ser mostrada en la sala principal de la casa. Y la aparqué, junto a otras plantas, perezosa para librarme de la maceta de la que yo creía planta ya muerta. Y el verano, el otoño y el invierno allí estuvo. mendigando algo de agua de la que caía en el resto de plantas, más lozanas, menos aristocráticas. Y tampoco mucho, que no puedo presumir de conseguir que mis plantas sobrevivan y destaquen. Sigue leyendo

Carta a futuros: “Y si…elijo medicina de familia”

Estimado/a colega a punto de escoger plaza en el MIR 2015, verás que en la lista que te dan hay una especialidad que cuenta plazas en cuatro cifras, la MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA. Y se plantearás: “si hay tantas, será por algo”. Estoy segura de que también te has pasado por los rankings de años anteriores. Y entonces has visto que los que han escogido medicina de familia no son precisamente los primeros. Y pensarás ¿será que es el premio de consolación?.

Pues bien, yo pienso de una manera muy diferente. Ser médico o médica de familia es un compromiso de futuro, un camino de valientes. No porque tengamos que lidiar con quienes creen que somos menos, sino porque tenemos que lidiar con la MEDICINA (sí, la medicina escrita en mayúsculas). Una compañera, ahora cirujana, me comentó en los días previos a mi propia elección: “yo nunca sería médica de familia, hay que saber demasiadas cosas“. En el fondo, escoger una especialidad que se dedica una parte pequeña del cuerpo humano es el camino fácil. El cardiólogo siempre sabrá que el 100% de sus pacientes tienen un problema de corazón (o no son para él, pero no tiene que averiguar dónde está el problema). Pero el médico de familia tiene a los pacientes, no importa cuál sea su problema. El médico de familia no tiene oportunidad de aburrirse de los que hace, siempre hay medicina que aprender, pacientes nuevos y problemas nuevos de pacientes viejos. Tantos pacientes y tantos problemas generan un número de combinaciones que deja en ridículo al protocolo o la guía mejor intencionada. Sigue leyendo

Es primavera, ¡vuelven las águilas!

Me perdonarán la mezcla de mensajes en el título. Y tendrán que perdonarme también el silencio de estos meses. A veces es necesario parar para pensar, dedicarse a otras cosas y planear el futuro, próximo y lejano. Al fin y al cabo, vivimos pensando en el futuro.

Dejando de lado los motivos para el silencio, tras algunas semanas reflexionando sobre si debía o no continuar con el blog, he decidido animarme a volver a escribir. No es una cuestión de falta de temas, han habido muchos a lo largo de estos meses sobre los que me hubiera apetecido escribir. Muchos los elaboré una y otra vez en mi cabeza, sin atreverme finalmente a plasmarlos en el blog.

Pero la primavera es tiempo de renacimientos, así que voy a renacer este blog en este momento. Y ¿por qué aguililla“vuelven las águilas”? Es un grito lleno de esperanza que aparece en “El Señor de los Anillos”, en la batalla final. La aparición de las águilas es un grito de esperanza en un futuro a favor. Hace algunas semanas me fui de excursión a los montes de mi pueblo,y allí vi, de nuevo, las águilas. Hacía mucho, mucho tiempo que no veía rapaces grandes (ni siquiera sé si son o no águilas u otra especie) en el cielo del sur de Tenerife. Sigue leyendo

Lastres…

El diccionario de la RAE define lastre como Piedra, arena, agua u otra cosa de peso que se pone en el fondo de la embarcación, a fin de que esta entre en el agua hasta donde convenga, o en la barquilla de los globos para que asciendan o desciendan más rápidamente” (primera acepción de la segunda entrada de la palabra). El lastre es lo que hace que un submarino se hunda hasta las profundidades para cumplir su función, y cuando tiene que ascender, debe soltarlo. El lastre es lo que hace que un barco se hunda, si es demasiado. Y el lastre es, en parte, lo que hunde a muchos profesionales en algún punto de su vida profesional.

restos de la guerra mundial

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Lo confieso, aún estoy en construcción

Sagrada Familia

 

Lo confieso, aún estoy en construcción. Mi estructura está rodeada de artefactos que siguen haciéndome crecer, cambiar, variar en mi superficie y en mi interior, aunque la vida alrededor no se para y tengo que funcionar, que recibir visitas, que interactuar con el mundo.

Nadie sabe exactamente como se me verá al final, porque cada cambio indefectiblemente altera la percepción que los otros tienen de mi parte más antigua. Ni siquiera yo puedo saber con exactitud cuando podré decir que estoy terminada, ni si lo estaré alguna vez. Sigue leyendo

Para salvar la medicina de familia, cambiemos la narrativa.

Después de leer este artículo, To Save the Humanities Change the Narrative, se me ocurre que tal vez ocurre algo similar con la Medicina de Familia. Si escuchamos fragmentos de las conversaciones, las publicaciones, las opiniones sobre la medicina de familia actual suelen estar llenas de dolor, de amargura, por lo que deseariamos ser y no somos. Que si la presión asistencial, que si no nos valoran lo suficiente, que si estamos quemados, que si el sistema es hospitalocéntrico, que si… que si… que si los estudiantes de medicina no quieren especializarse porque no tiene atractivo, etc.

Solemos apelar a las condiciones de trabajo (realmente muy malas los primeros años de profesión), el sueldo (que no es diferente del de los otros especialistas de la medicina pública, aunque no tenemos tanto campo en la privada), de estar continuamente en la trinchera de la atención sanitaria…en fin, seguro que cualquier lector dedicado a esta profesión puede añadir muchas más cosas.

Lo que nos cuenta el artículo es que las Humanidades iban y van, más o menos, por el mismo camino discursivo. Y que es posible cambiarlo. Si cambiamos el discurso podremos cambiar la realidad. Parece alucinante. Pero es real. Por lo tanto, ¿qué se nos ocurre hacer para cambiar el discurso en medicina de familia? Tal vez nos llevaríamos sorpresas. Por el momento, yo me niego a volver a hablar mal de la medicina de familia. Sí, hay muchas cosas que mejorar, pero para mejorarlas tenemos que cambiar nuestro propio discurso, creernos que esta profesión tiene muchas más cosas positivas que negativas. Inducir la relfexión, discutir nuevas formas de pensar la medicina de familia, proponer nuevas ideas para creernos, discursivamente, que podemos recrear una realidad diferente. No es un proyecto para ya, es un proyecto para una vida, o para dos, pero un proyecto ilusionante.

NOTA TÉCNICA: Y ¿qué es un discurso? Un discurso es, a la vez, una práctica textual, discursiva y social[1]. Cada uno de estos ámbitos se ve rodeado por el siguiente. Como práctica textual se compone de elementos lingüísticos, palabras, estilo, lengua, voces, y un agente productor del texto. El texto (el agente a través del texto) no es neutro sino que genera una opinión determinada, a favor o en contra. Como práctica discursiva, el discurso se enmarca en un contexto determinado (tiempo y lugar) y hay una relación entre el texto y el contexto, y contribuye a generar una acción social en ese mismo contexto. Como práctica social, el discurso no solamente refleja las estructuras y relaciones sociales, sino que contribuye a su creación y mantenimiento. Por lo tanto, el discurso no es solo reflejo de lo que la sociedad cree sino que además se constituye en creador de los que la sociedad cree, en generador de actitudes y creencias, en una suerte de relación circular. Si se consigue cambiar el discurso se puede modificar la estructura social.[1] Martín Rojo and Martin Rojo, “La frontera interior: análisis del discurso: un ejemplo sobre racismo,” 9.

Un libro que me ha costado leer…Ivan Illich

Al hilo de un artículo de El País sobre los libros que muy pocos han logrado terminar voy a hacer una pequeña reflexión sobre La muerte de Ivan Illich.

A lo largo de mi infancia, adolescencia y primera juventud (esto es, hasta que me dieron el título de médica) todos los libros que caían en mis manos y todos los que había en casa, los había leído de cabo a rabo, a veces más de una vez. Pero, tal vez porque después tuve dinero para comprar más libros pero no podía comprar más tiempo, a partir de ese momento de mi vida han ido apareciendo libros para los que no encontraba el momento adecuado. La muerte de Ivan Illich ha sido uno de ellos.

Supongo que influye mucho el hecho de saberme la historia, los múltiples fragmentos leídos en los diversos libros sobre comunicación médica, sobre cuidados paliativos, sobre la conspiración del silencio, sobre la muerte, en fin. Como  El Quijote, uno tiene la impresión de haberlo leído todo aunque no lo haya hecho y eso quita la ilusión de acercarse a él. Sigue leyendo

Es que usted no está nunca …

Tras varios días de permiso para acudir a la reunión de coordinación de STore, en Plovdiv, Bulgaria, me temo que oiré esa frase varias veces en la consulta. La continuidad de la asistencia y de la relación es una pieza fundamental de la medicina de familia en atención primaria. Pero… l@s médic@s de familia también tenemos una vida más allá de la consulta. Y esa vida hace que, a veces, no seamos nosotros los que pasamos la consulta (no puedo quejarme porque la gran mayoría de mis ausencias este año se han cubierto con profesionales contratados y no por mis compañeros).

ConsultaPero vamos a hacer una valoración objetiva: 5×52 semanas hacen un total de 248 días de consulta posibles (restados los festivos)  y las ausencias suponen: 22 días laborables de vacaciones que ya he disfrutado, 2-3 salientes de guardia al mes (porque las guardias las cubre el equipo) o sea, más o menos, 22-30 salientes, 7 días de formación que voy a utilizar en total, 6 días libres (verdes-moscosos, compensación de festivos de sábado), hacen un total de un máximo de 65 días de consulta no pasadas al año (un poco menos porque intento hacer 2 y no 3 guardias la mayoría de los meses). O sea que he pasado consulta 36 semanas (9 meses y medio). Y eso sin contar que los pacientes pueden venir en el turno contrario y ser atendidos por otro compañero, o venir al PAC el día que yo no estoy de guardia. Sigue leyendo

Medicina Narrativa en Cuidados Intensivos

Y ¡no!, no es la medicina narrativa la que está enferma en cuidados intensivos, sino los cuidados intensivos los que se apuntan a practicar medicina narrativa. Ya ven, la grandeza del lenguaje nos permite dar significados diferentes a las mismas palabras.

¿Y qué Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se apunta a la Medicina Narrativa? Parece casi contraintuitivo ya que la UCI es un lugar donde nos parece que los pacientes no hablan. Posiblemente es el lugar de la estructura hospitalaria donde con más frecuencia el paciente es realmente paciente-objeto y no sujeto, al quedar desposeido incluso de su conciencia.

terapianarrativaEn “Medicina Narrativa in Terapia Intensiva” (en italiano), Stefania Polvani y Armando Sarti nos cuentan como es posible aplicar la medicina narrativa en una UCI. Stefania Polvani es socióloga y dirige la Estructura de Educación para la Salud y coordina el Laboratorio de Medicina Narrativa de Florencia. Armando Sarti es médico y jefe de servicio de la UCI del Hospital de Santa María Nuova de Florencia.

El libro se divide en varias partes: Sigue leyendo